martes, 28 de julio de 2015

11 RAZONES PARA DEJAR DE BEBER LECHE DE VACA

Escrito por Michael Hammers



Desde hace mucho tiempo la industria de los productos lácteos ha afirmado que la leche de origen animal es la fuente principal de calcio, pero se ha comprobado que la leche es mala para ti. El calcio que proviene de la leche animal no se absorbe tan bien como el derivado de las plantas, y consumir leche puede ocasionar varios problemas de salud peligrosos.
1. HUESOS ROTOS

En un estudio médico sueco, las mujeres que consumieron a diario grandes cantidades de leche tuvieron más probabilidades de sufrir fracturas que aquellas que bebieron poca o nada de leche.


2. CÁNCER DE PRÓSTATA

Existe evidencia que sugiere que el consumo de leche y otros productos lácteos conducen a un aumento en el riesgo de contraer cáncer de próstata. Por el contrario, se han implementado dietas sin lácteos para retardar el progreso del cáncer de próstata.
Milkshake: © Denafan01/Dreamstime.com; Straw: © iStock.com/Todd Taulman
3. INTOLERANCIA A LA LACTOSA

La leche de vaca contiene un azúcar llamado lactosa que puede ser difícil de digerir para las personas, lo que da lugar a síntomas como náusea, calambres, gases, inflamación y diarrea. Puede, además, desarrollarse en la vida adulta y como consecuencia los síntomas pueden empeorar en meses.


4. ACNÉ

En múltiples estudios, el consumo de cualquier tipo de leche de vaca estuvo ligado al incremento de la prevalencia y severidad del acné en niños y niñas.


5. COLESTEROL

Una sola porción de leche pueden contener tanto como 24 mg de colesterol, mientras que los alimentos veganos no contienen colesterol.


6. CÁNCER DE LOS OVARIOS

Un estudio sueco reveló que las mujeres que consumieron cada día cuatro o más porciones de productos lácteos presentaron dos veces más probabilidades de desarrollar cáncer de ovario, en comparación con aquellas que consumieron con la misma frecuencia dos porciones o menos de productos lácteos.


7. ALERGIAS A LA LECHE

A diferencia de la intolerancia a la lactosa, las alergias a la leche, por lo general en niños pequeños, se caracterizan por reacciones fuertes y peligrosas, tales como vómito o anafilaxia.
sick baby girl | Kourtlyn Lott | CC By-Nd 2.0
8. ANTIBIÓTICOS

A muchas vacas las saturan de antibióticos. Esta práctica está conduciendo a la resistencia de las bacterias frente a los antibióticos, lo que puede disminuir la efectividad de los antibióticos utilizados en humanos.


9. GRASA SATURADA

Una sola porción de leche entera puede contener más del 20 por ciento de la cantidad diaria recomendada (RDA por sus siglas en inglés) de grasa saturada, pero incluso la leche de 1 por ciento contiene 8 por ciento de la RDA. Si consumes tres porciones de leche entera, habrás cubierto el 60 por ciento de la recomendación diaria, incluso antes de comer cualquier otro alimento.


10. AUMENTO DE PESO

Al contrario de lo que la industria dice, un estudio en más de 12.000 niños mostró que entre más leche bebieron, más peso ganaron, y la leche descremada y de 1 por ciento, al contrario de lo esperado, pareció conducir a un mayor aumento de peso que beber leche de 2 por ciento o entera. El estudio también encontró que sustituir los refrescos por leche no llevó a la pérdida de peso.


11. PÉRDIDA DE MASA ÓSEA

En lugar de promover la salud ósea, la proteína animal en los productos lácteos puede tener un efecto de filtración del calcio.



Estos factores de salud, combinados con el característico daño al medio ambiente de la producción de leche a gran escala, dejan en claro que la leche es mala para ti. Si piensas que es momento de abandonar los productos lácteos, intenta ser vegano por 30 días y ¡revisa estas fuentes veganas más saludables y que te ayudan a absorber mejor el calcio!

jueves, 23 de julio de 2015

Una manera de afrontar el cambio climático: reintroducir las prácticas de agricultura ecológica

por NOTICIASDEABAJO
Por Joyce Nelson,


Todavía recuerdo la única vez que vi llorar a mi abuelo. De esto hace ya mucho tiempo, cuando yo era una niña – pero es de las cosas que se quedan en los recuerdos. Mi abuelo Ted había vendido hacía poco su granja, así que cuando me lo encontré sentado en el porche y llorando en silencio, pensé que si lloraba es porque echaba de menos su granja. Pero no, no lloraba por la venta de la finca (era ya un hombre muy viejo y probablemente había llegado la hora de retirarse). No, estaba triste por otra razón.

Secándose los ojos empezó a hablar de la alfalfa y de la rotación del cultivos y de los cultivos de cobertura, cosas de las que en aquel momento no tenía ni idea. Pero recuerdo claramente lo que dijo: “Están arruinando la tierra”. (Mi abuelo era un granjero de los de antes, orgulloso de su resistencia, negándose a aceptar las nuevas prácticas agrícolas que se introdujeron después de la Segunda Guerra Mundial).

Escribo esta introducción personal sólo para hace una aclaración ( o como se diga): sospecho que los recuerdos de mi abuelo me pueden haber influido en la respuesta a un Informe científico que leí hace poco y encontré particularmente emocionante.

El estudio revisado por pares del Rodale Institute de Estados Unidos, titulado Agricultura Regenerativa Ecológica y Cambio Climático, es tan esperanzador y tan lleno de sentido común que es de lectura obligada para cualquiera que busque un poco de inspiración en estos tiempos difíciles.

Respecto al aumento de las emisiones de los gases de efecto invernadero, el estudio afirma:

“Sugerimos una solución obvia y al alcance de la mano: poner el carbono atmosférico de nuevo en la tierra, literalmente bajo nuestros pies. El exceso de carbono en la atmósfera resulta tóxico para la vida, pero forma parte de las formas de vida basadas en el carbono, y devolviendo el carbono al suelo se puede obtener una mejora ecológica” (1).

Mediante el empleo de prácticas de agricultura ecológica, que favorecen la capacidad de fijación de carbono al suelo, no sólo se puede revertir el cambio climático, sino que también se puede restaurar el suelo. El estudio afirma:

“En pocas palabras, los datos más recientes sobre los sistemas de cultivo y de pastoreo en todo el mundo, muestran que podríamos fijar más del 100% de las actuales emisiones de CO2 con la introducción de las prácticas de gestión ecológica, disponibles y baratas”.

El empleo de las prácticas de agricultura ecológica, como los cultivos de cobertura, las cubiertas orgánicas, el compostaje, la rotación de cultivos y el arado restringido, podría:

“asegurar que la tierra no quedase al descubierto y que el carbono se fijara al suelo, en lugar de emitirlo ( a la atmósfera)… No hay que esperar milagros de las soluciones tecnológicas: la agricultura ecológica regenerativa puede mitigar de manera sustancial el cambio climático…

La agricultura que fija el carbono es también una agricultura que se ocupa también de la crisis del agua en el mundo, de la pobreza extrema y de la inseguridad alimentaria, mientras que se produce una protección y mejora del medio ambiente para las generaciones futuras. La agricultura ecológica regenerativa es la clave para este cambio. Es la solución que está lista para su uso generalizado ahora mismo”.

El estudio también aborda, aunque de una manera sucinta, la “necesidad de alimentar a nueve millones de personas” – el tema estándar de conversación del lobby transgénico para tratar de desacreditar los rendimientos de los cultivos de la agricultura ecológica. El estudio del Instituto Rodale sobre los rendimientos reales de los cultivos a nivel mundial muestra que la agricultura ecológica “puede competir con los rendimientos de todos los cultivos alimentarios convencionales, tales como el maíz, el trigo, el arroz, la soja y el girasol”.

En el estudio también se dice:

“El hambre y el acceso a los alimentos no es un problema de producción. Es una cuestión económica y social, en gran parte resultado de unas políticas agrícolas y de desarrollo inadecuadas, que han creado y siguen reforzando el hambre en las zonas rurales. Actualmente existe una sobreproducción de calorías. De hecho, ya producimos suficientes calorías como para alimentar a nueve mil millones de personas. El hambre y el acceso a los alimentos son cuestiones de desigualdad, que se pueden mejorar, en parte, con un decidido apoyo a la agricultura regenerativa a pequeña escala”.

El estudio Rodale se hizo público hace diez meses ( octubre de 2014), pero ningún referencia a él he visto en la prensa ( ni siquiera en la alternativa) hasta que Watershed Sentinel alertó a los lectores canadienses hace poco ( en verano de 2015) (2).

Del asombroso estudio Rodale, el editor de la revista Delores Broten dijo:

“Cómo suele ocurrir con la ecología, la ciencia confirma lo que nuestros corazones nos dicen. El mantra del agricultor ecológico es alimentar a la tierra, no a las plantas, el estudio Rodale muestra lo que tenemos que hacer para revertir el cambio climático… No hay gadgets de lujo, ni Geoingeniería de alta gama, ni nuevos y caros dispositivos, y lo mejor de todo, sin una herencia tóxica… sólo el trabajo duro y el sentido común: la producción de alimentos sanos para todos y respetando la tierra”.

Mi abuelo estaría contento.

——————————

Referencias:

[1] Rodale Institute, “Regenerative Organic Agriculture and Climate Change,” October 2014.www.rodaleinstitute.org

[2] Delores Broten, “Growing Goodness,” The Watershed Sentinel, Summer 2015.www.watershedsentinel.ca

———————-

Procedencia del artículo:

http://www.counterpunch.org/2015/07/21/a-real-and-ready-solution-for-climate-change/

viernes, 17 de julio de 2015

el banco mundial y las corporacions multinales quieren privatizar el agua



AGUA POTABLE PRIVATIZACIÓN DEL AGUA, DERECHOS DEL AGUA

El consumo mundial de agua se está duplicando cada 20 años, más del doble de la tasa de crecimiento mundial de la población. Según la ONU, más de mil millones de personas carecen ya de acceso al agua potable.

Si la tendencia continúa, para el año 2025 la demanda de agua potable se espera que aumente un 56% más que la cantidad de agua de la cual se dispone actualmente. Las corporaciones multinacionales conocen estas tendencias y están tratando de monopolizar el suministro de agua en todo el mundo.

Monsanto, Bechtel y otras grandes multinacionales mundiales están buscando controlar los sistemas de agua y su abastecimiento.

Hace poco el Banco Mundial (BM) adoptó una política de privatización del agua y también para la estipulación del precio del agua a un costo total. Esta política está causando gran aflicción en muchos países del Tercer Mundo, que temen que sus habitantes no puedan afrontar la tarifa del agua. La resistencia fundamental a la privatización del agua surge a medida que las compañías expanden su margen de ganancia.

La compañía Bechtel Enterprises de San Francisco, EE.UU., fue contratada para hacerse cargo de la empresa de agua de Cochabamba, luego de que el BM exigiera a Bolivia que la privatizara.

Cuando Bechtel comenzó a aumentar el precio del agua, toda la ciudad hizo una huelga. Los militares mataron a un chico de diecisiete años y arrestaron a los líderes huelguistas de los derechos del agua. Pero después de cuatro meses de disturbios, el gobierno Boliviano sacó a Bechtel de Cochabamba.

La empresa Bechtel Group Inc. es una corporación que tiene una larga historia de abuso del medio ambiente. Ahora ha sido contratada por la ciudad de San Francisco para mejorar el servicio de agua de la ciudad. Los empleados de Bechtel están trabajado muy unidos con los del gobierno para conseguir la privatización, que los activistas temen que lleve a que la compañía se apodere del servicio de agua de San Francisco.

Maude Barlow, presidente del “Consejo de Canadienses”, el grupo de apoyo estatal más grande de Canadá, declara:

"Los gobiernos en todo el mundo deben actuar rápidamente para declarar el agua como un derecho humano fundamental, y prevenir así los intentos de privatizar, exportar, y negociar con esta sustancia esencial para todo ser viviente”.

Los estudios realizados demuestran que comercializar el agua en mercado abierto tiene como consecuencia que sólo llegue a las ciudades y a las personas ricas.

Los gobiernos están cediendo el control que tenían sobre los proveedores de agua nacionales, a través de la participación en tratados de comercio como el Tratado de Libre Comercio Norteamericano (NAFTA) y en instituciones como la Organización Mundial del Comercio (OMC, WTO).

Estos acuerdos otorgan a las corporaciones transnacionales derechos sin precedentes sobre el agua. Los conflictos relacionados con el agua están surgiendo en todo el mundo. Monsanto planea obtener ingresos de 420 millones de dólares y una utilidad de 63 millones de dólares para 2008, con sus negocios de agua en India y México.

Monsato calcula que el agua se convertirá en un mercado multimillonario en dólares en las décadas venideras.

Esta historia es de vital importancia para el mundo y toda la humanidad.

Los recursos finitos de agua potable (menos del 0.5% de la totalidad de las reservas de agua del mundo) están siendo desviados, agotados y contaminados tan rápidamente que, para el año 2025, dos tercios de la población mundial estará viviendo en un serio estado de carencia.

Sin embargo los gobiernos están entregando la responsabilidad de este precioso recurso a las gigantes corporaciones transnacionales, quienes, en connivencia con el BM y con la OMC (WTO - World Trade Organization), buscan privatizar y hacer del agua un bien comerciable en todo el mundo, e imponer su comercialización en el mercado abierto para la venta al mayor postor.

Millones de ciudadanos del mundo están siendo despojados de este derecho humano fundamental, y se está realizando un enorme daño ecológico, a medida de que la industria masiva hace uso del agua que alguna vez se utilizó para sustentar a las comunidades y abastecer la naturaleza.

Hace poco tiempo se creó un movimiento civil creado para obtener de nuevo el control del agua y quitárselo a las fuerzas dedicadas a lucrar con ella, a la vez que la reclaman para la gente y la naturaleza. Este movimiento se llama "El Proyecto Planeta Azul", y es una alianza de granjeros, militantes del medioambiente, aborígenes, trabajadores del sector público, activistas urbanos que impusieron el tema del agua como un derecho humano, en el Foro Mundial del Agua realizado en La Haya en mayo del 2000.

Un proyecto importante ha sido el del apoyo a los activistas del agua en Cochabamba, Bolivia, quienes dirigidos por el líder del sindicato Oscar Olivera, forzó la gigante compañía de ingeniería Bechtel a dejar el país e impidió que el BM impusiera un programa de privatización, que duplicaba a más del doble el precio del agua los usuarios locales. La prensa convencional ha sido renuente de contar esta historia.

Nuestra lucha en Canadá comenzó con una preocupación sobre el potencial de las exportaciones de volumen de agua, buscados por algunos políticos y corporaciones. El agua está incluida tanto en el tratado NAFTA y la OMC como una mercancía comercial; una vez que la canilla se abre, los derechos de las corporaciones se establecen inmediatamente.

Pero nuestra prensa convencional generalmente apoya la globalización económica y estos acuerdos comerciales, y sólo permitiría algunas denuncias selectivas de la oposición. Mi trabajo sobre la conversión del agua en un bien comerciable, cuyo título es "Blue Gold" (Oro Azul), fue publicado por el Foro Internacional sobre Globalización (IFG) en 1999 en varios idiomas, y se vendió en todo el mundo, pero fue ignorado por la prensa norteamericana.

La historia de la destrucción de las pocas fuentes de agua potable que todavía quedan en el mundo es una de las historias más apremiantes de nuestros días; simplemente no hay manera de exagerar la naturaleza de esta crisis.

Sin embargo cuando la prensa convencional escribe sobre este tema -lo cual no hace muy frecuentemente o con suficiente rofundidad- raramente plantea la pregunta más importante:

“¿quién es dueño del agua?”.

Nosotros decimos que la tierra, pertenece a todas las especies y todas las generaciones futuras. Muchos de los que están en el poder tienen otra respuesta.

Llegó la hora de debatir.


Actualización realizada por Jim Shultz
por Jim Shultz


Han pasado ocho meses desde que el pueblo de Cochabamba forzó la salida de la subsidiaria de la Corporación Bechtel y devolvió el control del suministro de agua de la región a manos del estado.

Esta historia ha traído una atención sin precedentes al tema de la privatización del agua y se continuaron desplegando importantes eventos, ambos en el ámbito local e internacional.

En el ámbito local, los habitantes de Cochabamba están trabajando codo a codo con la nueva y reconstituida compañía de agua, SEMAPA, para extender el servicio de agua a más familias. En Alto Cochabamba, uno de los vecindarios más pobres de la ciudad, el tanque de agua de la comunidad había permanecido vacío por años y se había convertido en el basural de la localidad. Hoy el tanque está operando en su totalidad, brindando por primera vez al vecindario agua potable suministrada por el estado.

Los activistas cívicos dicen que están construyendo una empresa de servicios públicos que será manejada por la gente y no por los políticos corruptos o alguna corporación que cobre sobreprecios que no son democráticos.

Como resultado directo del informe del Centro para la Democracia, la rebelión del agua de Cochabamba también está trayendo una sustancial atención y solidaridad en todo el mundo. En diciembre, una delegación de activistas de acciones civiles y grupos sindicales de EE.UU. y Canadá vinieron a Cochabamba para una conferencia internacional sobre la privatización del agua.

Estos grupos y otros también prometieron su apoyo para luchar contra el último ataque de Bechtel, una demanda por casi $20 millones - la compensación por perder su lucrativo contrato en Cochabamba. Esta es una acción que enfrenta una de las corporaciones más ricas del mundo contra la gente de una de las naciones más pobres de América del Sur.

La compañía Bechtel se ha estado moviendo para conseguir el foro internacional más amistoso posible y aparentemente ha decidido que sus mejores chances consisten en una demanda bajo el Tratado de Inversiones Bilateral (Bilateral Investment Treaty - BIT), que fuera firmado con anterioridad entre Bolivia y Holanda.

Luego el año pasado Bechtel sigilosamente reorganizó los papeles corporativos para establecer su subsidiaria bajo registro Holandés, y de esa manera prepararse para tal acción.

Algunos grupos internacionales se están preparando para ayudar a los líderes de Cochabamba a luchar contra la demanda de Bechtel.

"Esto va a ser la gran lucha internacional de la sociedad civil contra la acción legal de una corporación bajo este tipo de tratado", dice Antonia Juhasz del Foro Internacional sobre la Globalización con sede en San Francisco.

Los artículos del Centro para la Democracia, que salen principalmente en la prensa progresista y fueron distribuidos ampliamente por Internet, también atrajeron la publicación en matutinos dedicados al tema de algunas ciudades, tales como el San José Mercury, San Francisco Examiner, y el Toronto Star (gracias a la distribución realizado por el Servicio de Noticias del Pacífico).

Sin embargo, gran parte de la cobertura de la historia realizada por la prensa convencional se limitó a los despachos del corresponsal de Associated Press de Bolivia. El corresponsal, Peter McFarren fue a cubrir historias que repetían con mucha ansiedad los dichos del gobierno Boliviano y de Bechtel, acusando falsamente del levantamiento del agua a los "narcotraficantes".

Un lector de los artículos del Centro para la Democracia notó la diferencia en el reporte y descubrió que McFarren estaba, al mismo tiempo, haciendo lobby de manera activa para que el Congreso Boliviano aprobara un proyecto muy controvertido para llevar agua de Bolivia a Chile. Cuando este conflicto de intereses fue denunciado a Associated Press, de repente McFarren presentó su renuncia.

Más información sobre esta historia, incluyendo la suscripción a los correos-e de noticias gratuitos en los cuales se originó la historia, se puede encontrar en democracyctr.org

Actualización realizada por Pratap Chatterjee

por Pratap Chatterjee

La revista de ingeniería News-Record clasifica a Bechtel como la compañía constructora más grande de EE.UU.; además es la compañía privada más grande del norte de California.

Ha construido mega proyectos: desde el conducto de Alaska y la represa Hoover hasta el puente de la bahía de San Francisco, desde conductos de gas natural en Argelia hasta refinerías en Zambia.

Raramente un día pasa sin que la compañía firme un nuevo contrato en algún lugar del mundo. Han trabajado en 19.000 contratos en 140 países en el último siglo, muchos de estos con plata de los contribuyentes. Sin embargo, un repaso extensivo de los contratos de Bechtel en los últimos 100 años muestran que una y otra vez la compañía fue encontrada culpable de realizar conexiones políticas corruptas.

De hecho, si existe un patrón de proyectos de los trabajos sobre empresas públicas de Bechtel es el siguiente:

La compañía trabaja en el más extremo secreto y de manera rutinaria aumenta el costo de los proyectos más allá de la oferta original, defraudando a los contribuyentes con enormes y a menudo inesperadas cuentas.

Aún cuando estos costos excesivos salen en los titulares de los diarios, los impactos del medio ambiente y sociales de las actividades de construcción de la compañía raramente son mencionados, como ser:

instalación de sitios para pruebas nucleares en Nevada



ayudando a rebanar la cima de una montaña sagrada en la isla de Nueva Guinea del Pacífico para construir la mina de oro más grande del mundo

planeando la instalación de tuberías para Saddam Hussein en Irak

esbozando planes de desarrollo para un hombre acusado de matar a medio millón de refugiados Hutu en la República Democrática del Congo (ex Zaire)

construyendo refinerías tóxicas para Chevron en Richmond que están destruyendo la Bahía de San Francisco La dirección de Bechtel se volvió loca cuando el personal de la casa central leyó la historia publicada en el San Francisco Bay Guardian y comenzaron a hacer preguntas.

Pudimos obtener un memo interno que explicaba al personal porqué la empresa había decidido no dar respuesta sobre la historia:

Nunca investigaron con detenimiento sobre la historia de la compañía o intentaron adentrarse en los trabajos internos de la compañía: esto en parte sucede porque la empresa se niega a que los medios puedan acceder a su personal o a sus directivos.



http://www.bibliotecapleyades.net/sociopolitica/sociopol_globalbanking16.htm

jueves, 16 de julio de 2015

El poder de las transnacionales y la impunidad silencian las voces de los pueblos

Publicado el Lunes, 13 Julio 2015 15:10


(Harare, 9 de julio 2015) LVC denuncia que los procesos legislativos y de políticas internacionales, de decisión supuestamente democrática y ciudadana, están cada vez másdominados por los intereses de las grandes multinacionales y esto con la complicidad de la clase gobernante[1]. Además, se constata una creciente criminalización de los pueblos que luchan por sus derechos y una impunidad estructural respecto a los crímenes cometidos por esas mismas transnacionales.

A nivel internacional, regional, nacional y local observamos cada vez más que los marcos legislativos se diseñan, interpretan e implementan adaptándose a los intereses de las grandes empresas y empresas transnacionales, a pesar de la resistencia de los movimientos y organizaciones que abogan por otros caminos y por el bien colectivo. Esto se suma a una falta de transparencia hacia la sociedad civil.

Por ejemplo, los marcos comerciales internacionales con mecanismos de protección de inversiones y desregulación del comercio y de la producción y el abandono de criterios sociales y sanitarios que queda patente en los actuales TTIP, TPP, CETA, APEs y TISA responden a las solicitudes de las empresas transnacionales y no a los intereses de los pueblos.

Se crea también una confusión permanente entre el rol de las organizaciones que representan a la sociedad civil y el interés público y el papel de aquellos que defienden los intereses privados. Se trata a las multinacionales de la misma manera que organizaciones de la sociedad civil cuando en realidad no representan a nadie, sólo buscan el beneficio de sus accionistas. Así se reduce el espacio público.

También se crean y apoyan de manera activa entidades mixtas, mesas redondas o plataformas de múltiples actores compuestos por instituciones gubernamentales, organismos de investigación, donantes, ONG y organizaciones civiles donde la autonomía de los movimientos sociales no está garantizada y mucho menos apoyada. Estos espacios obligan a diluir las posiciones y ocultan las realidades en el terreno. Un ejemplo de ello sería la ILC (International Land Coalition), un organismo que ha contado con un aumento de fondos en los últimos años y que de manera oportunista se presenta como organismo de investigación, donante y representante de la sociedad civil y que, en realidad, trabaja para mitigar los efectos negativos del acaparamiento de tierras en lugar de acabar con el acaparamiento.

Como movimiento social de campesino/as, trabajadores agrícolas, sin-tierra y pueblos indígenas nos enfrentamos a una visión del mundo reductora y sumamente capitalista basada en paradigmas de crecimiento a cualquier precio, a un mercado que lo dirige y resuelve todo y a un desarrollo occidental impuesto.

Este modelo incluye la privatización y mercantilización de los bienes comunes y los derechos básicos, como el agua o la alimentación. Incluye el desdén hacia los movimientos sociales y el culto a la empresa como único actor “útil” de la sociedad. La caza del beneficio privado es el factor dominante en la toma decisiones y la visión del mundo. Se vende una visión patriarcal, capitalista, individualista y occidental del bienestar lo que nos lleva a la uniformidad en un mercado global.

En esta visión se reducen y consideran obsoletos tanto el papel como la responsabilidad de los Estados. Esto reduce la capacidad de incidencia y acción por parte de los actores de base.

Se crean nuevos mercados para, supuestamente, resolver los problemas que este mismo mercado ha creado. Un ejemplo sencillo de ello son los mercados de carbono (REDD) que han originado especulación, deshaucios forzados de comunidades y más contaminación, en lugar de reducir las emisiones del carbono. Se venden soluciones tecnológicas, como los transgénicos y los fertilizantes, con una falta de análisis de los poderes e intereses activos y sin visión a largo plazo. Se crean mercados de problemas sociales, como los mercados de cadastro social de los afectados por represas. Aquí mencionamos los partenariados público-privados donde las empresas reemplazan a los Estados en construcciones opacas que solo benefician a estas mismas empresas. La tierra, el agua, las semillas y nuestros territorios, bienes comunes gestionados por las comunidades, se convierten en mercancías bajo el dictado del título de propiedad, el patentar la vida a través de las leyes de la tierra y semillas orquestradas, desposeyendo a las personas de sus derechos, garantes del futuro del planeta y de la humanidad.

Se llevan a cabo iniciativas con el pretexto de "la lucha contra el hambre en el mundo" con la complicidad de los países occidentales y con presión sobre muchos estados como la Nueva Alianza para la Seguridad Alimentaria y Nutrición (Nasan) apoyada por el G8 o la Alianza para una Revolución verde en África (AGRA) que se integran insidiosamente en programas de desarrollo agrícola subregionales y nacionales para imponer un modelo occidental de agricultura y la introducción de transgénicos, los productos prohibidos en los países y monopolizar sus recursos naturales como la tierra y el agua.

Existe una falta constante de soluciones estructurales y sostenibles, debido a la presión de mantener un status quo o el miedo a limitar los beneficios de unos pocos.

Vivimos un aumento de la criminalización de sindicalistas, medioambientalistas y campesinos y campesinas que luchan por sus derechos o los de la naturaleza. Solo en Honduras hay cientos de campesinos y campesinas procesados por defender sus derechos. La violencia contra los medioambientalistas se ha incrementado exponencialmente en los últimos años.[2]

Señalamos la importancia de abrir los espacios donde se debaten y adoptan normasinternacionales a las organizaciones de base y de desarrollar mecanismos de consulta, transparencia, información y divulgación liderados por estos mismos movimientos. Aquí mencionamos la Declaración de derechos de los campesinos y personas trabajando en zonas rurales que se está desarrollando en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU como ejemplo positivo[3].

Necesitamos nuevos procesos de democratización participativos, transparentes desde la base, que nos permitan ejercer la soberanía del pueblo en el mundo de hoy y no lo opriman.

Necesitamos mecanismos internacionales, regionales, nacionales vinculantes para frenar los crímenes contra la humanidad por parte de las empresas transnacionales.En este sentido, damos la bienvenida a la iniciativa en el Consejo de DDHH que tiene como meta adoptar un Tratado vinculante para llevar a juicio las transnacionales y apoyamos la Campaña para desmantelar el poder corporativo[4].

Reconocemos que el rol de los Estados es de representar el interés de los pueblos. Por lo tanto, el Estado tiene el deber de oponerse a toda política o tratado internacional que menoscabe los derechos humanos y su propia soberanía. Hace falta fortalecer la soberanía y responsabilidad de los Estados, no socavarla a nivel internacional.

Desde La Vía Campesina abogamos por la soberanía alimentaria como utopía insurgente a este sistema explotador. Construimos nuestras alternativas de manera solidaria todos los días desde abajo.

Contactos:

Marina Dos Santos (PT, ES): +55 21 981850558

Unai Aranguren (ES, PT, EN):+34 636 369361

Ndiakhate Fall (FR): +221 77 5508907

La carne del futuro será la del pasado



El ganadero Jesús González Veneros, en Hoyos del Espino (Ávila). / ULY MARTÍN

La carne del futuro será la del pasado

La huella de carbono hace insostenible el consumo mundial de productos cárnicos al ritmo actual

GUILLERMO ALTARES

En la coronación de la reina Isabel II, en 1953, se sirvió pollo, un ave que puede parecer muy poco noble para un momento de pompa y circunstancia. De aquella ceremonia nació una de las recetas británicas más famosas: Coronation Chicken. Desde entonces, el consumo de carne en Occidente se ha acelerado de forma tan espectacular que lo que era extraordinario ahora es normal. Sólo entre 1990 y 2012, según datos de la FAO, el número de gallinas en el mundo ha crecido un 104,2%, de 11.788 a 24.705 millones, y el ganado vacuno, muy contaminante para el medio ambiente, ha pasado de 1.445 a 1.684 millones (un 16,5%). El problema está en saber si el planeta podrá soportarlo: un estudio de 2013, también de la organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura, asegura que la producción de carne es responsable del 14,5% de las emisiones de carbono y que, a la vez, en los países desarrollo el consumo de carne crece en torno al 5% o 6% al año. "El ganado tiene un papel muy importante en el cambio climático", concluía la FAO.


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"Nuestra alimentación está basada en productos de origen animal y sabemos que su repercusión medioambiental es muy alta", explica Emilio Martínez de Victoria Muñoz, expresidente del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. "Un kilo de carne es mucho menos sostenible que un kilo de verduras". El antropólogo Jesús Contreras, del Observatorio de la Alimentación, señala: "Si todos los habitantes de China consumiesen la misma carne que nosotros, sería insostenible. Tenemos un problema de sostenibilidad, porque mantenemos una alimentación energéticamente muy costosa".

La carne ha sufrido varias crisis. Por un lado, están los consejos médicos relacionados con el excesivo consumo de determinadas variedades (cerdos, carne roja). Por otro, como ocurrió con las vacas locas, están las polémicas provocadas por los productos con los que se alimenta al ganado. Pero el gran problema que plantea su consumo tiene ahora mucho más que ver con el medio ambiente que con la salud. La llamada huella de carbono, que mide los recursos que se necesitan para producir algo, es gigantesca en el caso de la carne, tanto que nadie cree que se pueda mantener el ritmo actual. De nuevo según la FAO, en el conjunto de los países desarrollados se consumían de media 60 kilos de carne en 1964, ahora son 95,7 y se calcula que serán 100,1 en 2030.

El periodista Andrew Lawyer, que acaba de publicar un libro sobre la historia de los pollos, Why did the chicken cross the world? (¿Por qué el pollo cruzó el mundo?) asegura no poder calcular el número de aves que se sacrifican cada día en el mundo: "No existen estadísticas, pero estoy seguro de que son decenas de millones. El consumo de pollo crece muy rápidamente. Cuanto más urbanizados son los países, más huevos y pollos consumen". En España, se ha pasado de producir 836.000 toneladas de carne de ave a 1,3 millones entre 1990 y 2013.



Pedro Matarranz, en su explotación de porcino, en Cantimpalos. / ULY MARTÍN

La carne representa una industria muy importante en España. Según los últimos datos disponibles de la asociación de productores cárnicos, en 2013 exportaron 1,57 millones de toneladas por valor de 4.189 millones de euros.Con el 3,4% de la producción mundial, España es, además, el cuarto mayor productor de carne de porcino, por detrás de China (que produce el 50% de la carne de cerdo mundial), EE UU (10%) y Alemania (5,3%). A la vez, es el segundo país europeo en producción, representando el 16% del total.

Ese mundo industrial, del que viven miles de pequeñas economías —basta con recordar la crisis que se produjo en Burgos a finales de 2014 cuando se incendió la fábrica de Cantimpalos—, puede encontrarse en la localidad segoviana de Cantimpalos, con 1.400 habitantes, 16 industrias de embutidos y una producción de chorizo de 42 toneladas en 2013."El porcino no tiene ayudas comunitarias", explica Pedro Matarranz, un pequeño ganadero. "Este pueblo vive de las industrias de embutidos, de la ganadería o de la agricultura", afirma.

Bajo el calor de julio en la meseta segoviana, una visita a su pequeña explotación muestra las enormes dificultades del oficio, desde el manejo de unas 500 toneladas de purines al año (pese a que él utiliza sobre todo paja) para destinarlas a abonos hasta las enormes medidas de seguridad sanitaria. Incluso a una escala familiar, que roza lo artesanal, la carne de cerdo requiere un esfuerzo energético enorme.

"La comida del futuro será la comida del pasado", explica Sandro Dernini, asesor de la FAO. "La huella de carbono de la producción de proteínas animales es enorme", señala. "Este oficio ha cambiado muy poco en 200 años", explica Jesús González Veneros, un ganadero de Ávila, mientras muestra unas manchas negras en un cerro lejano de la Sierra de Gredos. Un ojo inexperto es incapaz de distinguir el ganado, pero él lo localiza perfectamente. Para llegar hasta ahí necesita un caballo, al igual que su bisabuelo, su abuelo y su padre, que también eran ganaderos. Estas explotaciones representan la máxima expresión de una carne ecológica, de la que depende un ecosistema económico y social, pero es imposible que a través de este tipo de explotaciones pueda sostenerse la demanda mundial, salvo que se reduzca su consumo de forma rapidísima.

Este problema se plantea, además, en un mundo en el que en torno a 900 millones de personas pasan hambre a diario. Como señala la FAO, el sector cárnico se enfrenta al desafío imposible de aumentar la producción ante un crecimiento de la demanda y de la población del planeta y a la necesidad de frenar a la vez las emisiones.

Un supermercado vegano en Alemania abrirá 60 tiendas más para el 2020

Por: Sarah Von Alt


De acuerdo con un artículo publicado en Retail Detail, "el supermercado vegano alemán Veganz cree que ha encontrado un nicho con su tipo de tienda, el negocio está creciendo espectacularmente y ya cuenta con 9 tiendas."

La publicación también destaca el hecho de que Alemania es el hogar de más de 7 millones de vegetarianos y está experimentando una creciente demanda de productos de origen vegetal. El ambicioso propietario de Veganz ahora tiene como objetivo la apertura de 60 tiendas en 2020, incluyendo una tienda en Portland (Estados Unidos).

Con la creciente popularidad de los alimentos veganos, la ampliación prevista definitivamente tiene sentido. De hecho, hace apenas unos meses The Guardian informó sobre las perspectivas empresariales presentadas por el creciente mercado de alimentos de origen vegetal.

Pero el auge del vegetarianismo entre la población no es la única razón de este cambio en el mercado.

A la par del crecimiento de la popularidad de los alimentos de origen vegetal, inversionistas privados como Li Ka-shing, el hombre más rico de Asia, están haciendo inversiones millonarias en empresas innovadoras de alimentos, y muchas más opciones deliciosas están llegando todo el tiempo a las tiendas.

Pero no hay necesidad de esperar. Con la increíble variedad de productos que ya están en el mercado nunca ha habido un mejor momento para deshacerse de la carne.

miércoles, 15 de julio de 2015

La depredación de la vida marina y la muerte de los mares

Por: Asociación Vegana Española

El escándalo de las vacas locas y la preocupación por reducir el consumo de alimentos ricos en colesterol ha acentuado el interés por el consumo de pescado y de carne de pollo, cerdo, etc.

Un derroche de vida aberrante e irracional

El escándalo de las vacas locas y la preocupación por reducir el consumo de alimentos ricos en colesterol ha acentuado el interés por el consumo de pescado y de carne de pollo, cerdo, etc. Sin embargo, la gente desconoce que tanto los cerdos como los pollos, reciben los mismos restos de matadero sospechosos de producir la temida encefalopatía espongiforme bovina (EEB) que sufren las vacas, además de otras harinas de pescado procedentes de los 30 millones de toneladas de peces que cada año se convierten en harinas, piensos, aceite o fertilizantes utilizados igualmente en la alimentación de especies de acuicultura, en abono de grandes cultivos o, incluso como combustible fósil en centrales térmicas.

Si a la utilización de métodos destructivos no selectivos de pesca y su uso como subproductos para alimentar otros animales, se suman las llamadas capturas incidentales anuales de peces no deseados o no permitidos que entran en las redes y las especies de escaso valor o alevines no comerciales que se tiran por la borda -estimados entre 18 y 40 millones de toneladas, o unos 27 millones de toneladas según la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), sin tener en cuenta los peces heridos que mueren después de escapar de las redes-, el desperdicio anual de vida marina alcanza los 60 millones de toneladas de peces. Para comprender y juzgar la magnitud y las consecuencias de tal derroche de vida y los niveles de depredación y esquilmación humana de los mares, debemos conocer los métodos salvajes que se emplean en las capturas de peces y otros seres vivos: tortugas, delfines, aves marinas, etc., que van desde el uso de barcos dotados con nuevas redes de arrastre cuya boca, del tamaño de 8 campos de fútbol, es capaz de engullir hasta 16 aviones Boeing 747 y redes de decenas de kilómetros (que cubren una superficie marina de más de treinta y dos mil kilómetros, donde caen mortalmente atrapados millones de animales de especies no deseadas), hasta la utilización de explosivos para seleccionar fácilmente los peces con valor comercial, después de dinamitar los arrecifes que les sirven de refugio natural y el empleo de cianuro para aturdirles (causando una gran mortandad) después de romper el coral y acceder a sus escondites.

Más de la tercera parte de los peces capturados no se dedican directamente al consumo humano, transformándose mayormente en harina de pescado o piensos para otros animales, con un coste por kilo muy superior al de otras materias primas vegetales: la producción, por ejemplo, de 1 kilo de pollo alimentado con harina de pescado requiere la captura de 90 kilos de peces que mueren, tras una lenta agonía, a causa del shock, asfixiados, estrujados y aplastados por el peso de otros peces en las redes, congelados vivos en alta mar a 196 grados bajo cero, o enterrados vivos en sal o troceados como las anguilas.

A pesar de ser una práctica insostenible y deficitaria -altamente aberrante y destructiva-, la pesca industrial sólo se mantiene gracias al generoso apoyo institucional.
Los derechos ignorados del mar

Las críticas más habituales que se producen en relación con las decenas de conflictos pesqueros en todo el mundo -por ejemplo, con Marruecos, o la guerra del fletán o del bonito-, provienen del movimiento ecologista y son de naturaleza exclusivamente conservacionista, limitándose únicamente a la condena de las prácticas de sobreexplotación de los "recursos pesqueros" -cada vez más escasos y ricos en productos tóxicos-, considerados paradójicamente esenciales para satisfacer las falsas necesidades biológicas de proteína animal de la humanidad, anteponiendo siempre a los derechos de los peces y la vida del mar unos intereses económicos egoístas -supuestamente de orden divino, que justifican y amparan la pesca y la explotación de cualquier ser vivo con el fin de comercializar y consumir sus cuerpos contaminados en nombre de una tradición culinaria irracional que amenaza seriamente toda la cadena trófica marina mundial.
El mar: despensa y cloaca de la humanidad

El ser humano, no contento con matar peces a gran escala, asfixiándolos violentamente al separarlos de su hábitat natural, destruye también la vida marina y su propia salud con la misma eficacia, aunque más sutilmente, vertiendo toneladas de residuos contaminados al mar -plagado de grandes cantidades de alquitrán, aceite y metales pesados, como mercurio o plomo-, que ingieren los peces de los que posteriormente se alimenta.

El mar Negro -el más contaminado de todo el mundo- se ha convertido en los últimos años en la cloaca de una gran parte de Europa, donde van a parar enormes cantidades de compuestos fosforados, mercurio, DDT, aceite y otros productos tóxicos, responsables de la desaparición de 800.000 delfines -al menos 2.500 mueren cada año atrapados por redes de enmalle a la deriva en aguas de la Unión Europea- y de la pérdida de 21 especies de peces, igual que sucede en el mar del Norte -otra de las extensiones marinas más contaminadas del planeta-, donde también se vierten abundantes residuos químicos industriales, aguas residuales, pesticidas y metales pesados como el DDT, PCB's (bifenilos policlorados), cinc, cobre, cromo, níquel y mercurio.

Aunque los peces capturados en aguas continentales corren un mayor riesgo de estar contaminados, la abundancia de productos químicos afecta igualmente a los peces de alta mar que acumulan en sus tejidos los contaminantes que ingieren durante toda su vida, junto con los otros peces que les sirven de alimento: el pesticida DDT -prohibido en los años setenta- se sigue encontrando en los tejidos de los peces. Los altos niveles de contaminación orgánica (Bifenilos policlorados), metales pesados y las toxinas naturales que contienen los peces no se destruyen al cocinar o congelar el pescado. Los crustáceos, por ejemplo, contienen niveles tóxicos de plomo, cadmio, arsénico y otros metales pesados que hacen muy arriesgado su consumo, ya que cada año se producen envenenamientos e infecciones parasitarias que afectan a 30 millones de personas.

La Organización Mundial de la Salud (WHO) admite que no existe un nivel seguro de ingestión de mercurio, cuya fuente principal es el pescado. Una típica lata de atún, por ejemplo, contiene 15 microgramos de mercurio. La insalubridad de los mataderos es bien conocida, pero el pescado también se contamina fácilmente durante su manipulación con estafilococos y la bacteria anaerobia Clostridium: el 40% del pescado se empieza a estropear antes de llegar al consumidor: Un estudio realizado en 1987 por el Instituto Holandés para la Investigación de la Pesca, constató que las enfermedades de la piel y los tumores cancerígenos detectados en el 40% de la platija y el lenguado se debían a la contaminación y, en otro estudio, realizado el mismo año en Alemania, se comprobó que el 42% de sus peces capturados estaban enfermos.

Joseph Cummins, un profesor canadiense de genética, ha advertido que incluso las concentraciones "aceptables" de PCB's (bifenilos policlorados) que se acumulan en los tejidos grasos de los peces podrían causar dificultades de aprendizaje y trastornos en el comportamiento de los niños.

En agosto de 1993, el Ministerio de Agricultura y Pesca británico advirtió también sobre los riesgos de consumir anguilas contaminadas con el pesticida dieldrín.

Los niveles de contaminación pueden ser igual de preocupantes en los peces provenientes de piscifactorías: en análisis realizados en 1991, se comprobó que cuatro de cinco muestras de salmón obtenidas en los supermercados contenían residuos de antibióticos y productos químicos potencialmente dañinos.
Las subvenciones pesqueras destruyen la biodiversidad del planeta

La práctica de la pesca se ha convertido en una actividad industrial altamente esquilmadora y deficitaria, con pérdidas que la FAO estima en 50.000 millones de dólares anuales. El mar no da más de sí porque no hay peces suficientes para satisfacer el creciente consumo, y el derroche desenfrenado que amenaza toda la biodiversidad del planeta.

El derroche que siempre suele ser deficitario, se hace evidente al ver las cifras del ¿negocio? de la pesca: en todo el mundo se gastan anualmente 124.000 millones de dólares para capturar peces valorados en 70.000 millones de dólares, un déficit difícilmente sostenible que evidencia -además de la necesidad de unas subvenciones generosas- una gran falta de sentido común porque fomenta el despilfarro y la destrucción de la vida marina. La sobrepesca industrial en el mar del Norte causó la muerte el pasado mes de marzo a 50,000 aves marinas que aparecieron muertas de hambre en la costa de las islas Shetland, debido a la esquilmación industrial desenfrenada que -sin tener en cuenta la complejidad de los ecosistemas- roba y destruye la vida y el alimento de otras especies para destinar, por ejemplo, el 50% de los peces capturados a la fabricación de piensos y la producción de velas y betún.

En España, el sector pesquero -con una flota de 19.000 barcos de pesca- ocupa el primer puesto de la Unión Europea, que aporta actualmente una importante ayuda económica de 180.000 millones de pesetas como parte de las inversiones previstas hasta el año 1999 de 400.000 millones de pesetas, para renovar la flota -compuesta por un 60% de barcos con más de veinte años de antigüedad- y adaptar la actividad pesquera nacional, en todas las zonas marítimas, a las nuevas exigencias de las pesquerías internacionales. La Administración central también abonó ayudas por valor de casi 13.000 millones de pesetas en 1994.
El agotamiento de las pesquerías causa de conflictos y desequilibrios ambientales

La totalidad de las 17 pesquerías más importantes del mundo han alcanzado o sobrepasan ya sus límites de plena explotación y 13 se encuentran agotadas o seriamente deterioradas, como sucede con las poblaciones de bacalao y arenque. Desde los años setenta, las capturas de bacalao han descendido, de 380.000 toneladas a 60.000 toneladas en la actualidad, y en los últimos cuarenta años la población de arenque se ha reducido a un tercio.

Las presiones de los estados ribereños para conservar y explotar directamente las diferentes especies marinas de las zonas bajo su control afectan muy especialmente a la flota española, ya que las dos terceras partes de sus capturas anuales medias de 1,4 millones de toneladas de peces se obtienen cerca de las costas; en los caladeros exteriores más ricos del planeta, lo cual requiere innumerables acuerdos comunitarios y privados para mantener la actividad de la flota. El enorme desarrollo del sector pesquero industrial provoca conflictos armados y diplomáticos internacionales, y la muerte de millones de seres marinos, a causa de la sobreexplotación de los mares y la alteración de los hábitats y ambientes litorales.
Focas y peces víctimas de la política y la creciente presión depredadora humana

El colapso casi total de las pesquerías del gran banco de Terranova y del Atlántico, donde en los últimos quince años las poblaciones de bacalao, eglefino, platija, mero, atún, etc., se han reducido hasta en un 90% a causa del empleo abusivo de métodos de pesca destructivos y al exceso de capturas; en particular la sobreexplotación de capelin (un pequeño pez del que se alimenta el bacalao), ha sido la excusa del Gobierno canadiense -que quería contentar a sus pescadores por motivos políticos- para permitir la masacre de 1.500.000 de focas arpa en los próximos años, empezando con la matanza de cerca de cuatrocientas mil focas este año, ignorando deliberadamente los exhaustivos estudios de la Asociación Internacional de Mamíferos Marinos, que demuestran el escaso impacto depredador de estos animales en las poblaciones de bacalao. Las focas se alimentan principalmente de peces que se salen de las redes y su consumo representa menos del 0,002% de las capturas.

El alto consumo de pescado en España -si se compara el consumo estimado de unos cuarenta kilos por habitante y año, con los 22 Kg. de Canadá y los cinco Kg. escasos de los países pobres- ha provocado un fuerte incremento pesquero y una mayor presión depredadora, debido a la mejora de los equipos de navegación, teledetección y medios de pesca utilizados y a los sistemas más eficaces de conservación de los peces capturados, que permiten una mayor actividad y autonomía a la flota en los caladeros, y un nivel superior de capturas, de peces cada vez más jóvenes.

Para mantener el nivel actual de la demanda de pescado -una media mundial de más de 13 kilos por persona y año-, serán necesarios 80 millones de toneladas en el año 2000, y 91 millones de toneladas en el año 2010, frente a los 72,3 millones de toneladas de 1993. La FAO reconoce la pérdida de cerca del setenta por ciento de los caladeros de todo el mundo -que actualmente se encuentran esquilmados, sobreexplotados o al máximo nivel de explotación posible- y considera que el aumento de volumen deberá obtenerse de la acuicultura, con métodos de pesca más selectivos y un mayor control para evitar los descartes (tirar los peces capturados moribundos al mar).

El incremento exponencial de capturas de peces, pasando de apenas 3 millones de toneladas a primeros de siglo a los más de 100 millones en la actualidad, y de las flotas pesqueras de países como Japón, Taiwan, China, Corea o Indonesia, que han tenido un crecimiento en los últimos veinte años tan marcado como el de sus propias poblaciones, y el hecho de que muchos pescadores de países como Marruecos, Chile, Senegal o India pidan la reducción de las flotas extranjeras en sus aguas -donde faenan los pesqueros españoles-, son claros signos de una grave crisis pesquera y medioambiental que requiere de soluciones ecológicamente responsables y no de parches como la acuicultura, que representa una amenaza adicional a la salud del planeta.
Las piscifactorías y su impacto devastador en la vida marina

La cría intensiva de peces en jaulas, tanques o celdas marinas es una práctica mundial desde hace cientos de años, similar a la cría intensiva de animales terrestres, tanto en los métodos utilizados -restricción de movimientos, alimentación controlada, manipulación-, como en la crueldad y la falta de respeto y consideración hacia los intereses y las necesidades de otros seres vivos, que mueren atrapados y ahogados en las redes que impiden a las focas, aves, delfines, marsopas, etc., el acceso a los peces aprisionados. Los acuicultores acostumbran a disparar a menudo contra las focas, garzas y cuervos marinos -incluso contra animales protegidos como las nutrias- que se acercan a comerse "sus" peces, y se estima que sólo de este modo mueren 3.000 focas en Escocia cada año.

Lejos de ser la panacea que algunos proponen, la acuicultura -un sistema de explotación intensiva de peces y animales marinos totalmente dependientes y propensos a las enfermedades, causadas por el estrés, las manipulaciones y el confinamiento- es una industria tecnológicamente dependiente, cuyos devastadores efectos sobre el paisaje y la naturaleza, se deben también a la introducción de especies foráneas y agentes patógenos en el medioambiente, y que requiere en todas las fases de explotación -para acelerar el crecimiento de los peces- piensos, fertilizantes y medicinas que alteran la composición química del agua y degradan su calidad.

La eliminación de viejos manglares para la cría del camarón está causando un daño ecológico irreparable en algunas partes del planeta. Los peces, al escapar de sus jaulas, pueden transmitir a los que viven fuera sus enfermedades, y los que han sido manipulados genéticamente pueden también criar con ellos. Un estudio llevado a cabo por el Centro de Investigación de la Pesca de los EEUU, sobre 40 especies de peces ya extintos, descubrió que las especies introducidas contribuyen a eliminar el 68% de las especies nativas.

El hacinamiento y la competencia por los alimentos genera agresiones entre los peces, que se muerden la cola y las aletas, llegando excepcionalmente al canibalismo. Los acuicultores combaten este comportamiento con un sistema de gradación que consiste en privarles de alimento durante 12 horas, para después separarlos según su tamaño. La gradación es muy estresante para los peces, que se desinteresan por la comida, pierden peso, e incluso llegan a morirse.

Las piscifactorías también producen grandes cantidades de residuos. Una tonelada de truchas genera la contaminación equivalente a las aguas residuales sin depurar procedentes de 200 a 500 personas. Aunque los restos orgánicos acumulados (heces y alimentos) no sean tóxicos, éstos pueden dañar la bahía o la zona costera donde estén situadas, debido a la eutroficación que consume todo el oxígeno del agua, y asfixia los peces u otros organismos. La complejidad de la naturaleza es imposible de recrear incluso con la ayuda de la tecnología más sofisticada.

En un estudio irlandés se descubrió que el 94% de las larvas de los piojos marinos -que destruyeron sus pesquerías de truchas- procedían de piscifactorías dedicadas a la cría de salmones. Las tentativas para tratar el problema cor Diclorvos -un pesticida que aparece en la lista roja de sustancias peligrosas del Gobierno- enfureció a los pescadores locales de mariscos, conscientes de que este potente pesticida es mortal para los crustáceos y otras formas de vida marina en concentraciones de tan solo 0,1 partes por millón.

La matanza anual de millones de peces implica nuevos y terribles padecimientos para los seres marinos, al no existir ningún tipo de reglamentación que evite su sufrimiento y regule el trato que reciben. La mayoría no reciben ningún alimento durante uno o dos días antes de morir lentamente asfixiados, después de ser separados violentamente del agua, tras quince minutos de agonía en el hielo. Otros métodos, igualmente crueles, consisten en cortarles las branquias para que mueran desangrados, en golpearles la cabeza, o en la electrocución. Los tanques de aturdimiento llenos de dióxido de carbono -que a veces se utilizan para reducir el dolor- les inmoviliza en un minuto pero, sin embargo, pueden tardar hasta tres o cuatro minutos en perder la sensibilidad.

Las generosas subvenciones públicas incentivan la proliferación de piscifactorías, un negocio que, según un informe de 1992, realizado por Compassion in World Farming (CIWF) derrocha hasta el 90% de los alimentos utilizados. A pesar de lo cual, el aumento sostenido de la acuicultura, a un ritmo de crecimiento de un millón de toneladas de peces al año, elevó la producción de animales marinos, en 1993, a un nivel mundial de capturas de 16 millones de toneladas de peces, cifra que, éticamente, no debe representar la cantidad de un producto, sino el elevado número de vidas, brutalmente sesgadas, de millones de animales marinos.

En España, las explotaciones de acuicultura marina alcanzaron en 1994 casi las 160.000 toneladas: 152.000 toneladas pertenecientes a moluscos y el resto a peces y crustáceos. En la actualidad hay 116 proyectos de acuicultura que cuentan desde 1994 con una subvención europea y nacional conjunta superior a 900 y 250 millones de pesetas, respectivamente, para una inversión prevista de 2.500 millones de pesetas. Galicia -con 99 proyectos de acuicultura- es la comunidad autónoma que más destaca por su alto número de proyectos, que lamentablemente se suman a otras explotaciones intensivas de animales, de la industria peletera local, cuyo negocio se basa igualmente en la explotación cruel e innecesaria de otros seres sensibles.
Los seres marinos sienten y sufren

Aunque los peces no expresen el dolor del mismo modo que nosotros, se ha comprobado científicamente que todos los animales vertebrados (incluidos los peces) experimentan sensaciones de dolor ante cualquier estímulo dañino, a través de procesos neurofarmacológicos similares. En 1976, una investigación independiente constituida por la RSPCA (Asociación para la Prevención de la Crueldad con los Animales), encontró pruebas suficientes para comparar el dolor que sienten los peces con el dolor que manifiestan otros animales vertebrados.

Los peces no son meros recursos a explotar, sino seres libres que merecen todo nuestro respeto. Si consideramos que no existe razón alguna para continuar destruyendo la vida de los mares ni para consumir los despojos contaminados de otros seres vivos, que carecen de fibra y tienen un exceso de grasa, debemos rechazar el consumo de pescado y condenar las destructivas prácticas de pesca que hacen peligrar la salud y el equilibrio biológico de todo el planeta.