lunes, 11 de enero de 2016

Reducir el consumo de azúcar

por NOTICIASDEABAJO • 5 ENERO, 2016

Consumimos demasiada azúcar, especialmente los llamados azúcares libres, ¿debería el Gobierno tomar medidas frente a la Industria de la Alimentación para reducir su consumo?, dice el Prof. Peter Saunders

Por el Prof. Peter Saunders, 9 de diciembre de 2015

i-sis.org.uk



Si bien el azúcar siempre ha formado parte de la dieta humana, es sólo en los tiempos actuales cuando hemos empezado a consumir grandes cantidades de azúcares libres, es decir, azúcares que han sido hasta cierto punto refinados. Estarían incluidos el azúcar que añadimos cuando cocinamos o ponemos en el café o las infusiones, y las grandes cantidades que los fabricantes añaden a los refrescos, dulces y otros alimentos que nos sorprenden por ser excesivamente dulces, como muchos platos precocinados. Una cucharada de salsa de tomate contiene aproximadamente una cucharadita de azúcar y una sola lata de refresco puede contener hasta diez cucharaditas de azúcar. Los azúcares que se encuentran en los zumos de fruta y en la miel también son azúcares libres; en la miel el refinado ha sido realizado por las abejas.

Los azúcares libres tienen que ser considerados de forma distinta de aquellos otros que están presentes de forma natural sin refinar, ya que tienen un mayor efecto sobre la salud. LaOrganización Mundial de la Salud (OMS) ha llegado a la conclusión de que el consumo de grandes cantidades de azúcares libres aumenta el riesgo de obesidad, caries dental y enfermedades asociadas con el sobrepeso, como la diabetes tipo 2. Recomienda una reducción del consumo diario de azúcares libres, que debiera ser de menos del 10% de nuestra ingesta total de energía. Es menos prescriptivo sobre el límite inferior, porque hay muy pocas poblaciones con ingestas tan bajas y por lo tanto pocos o ningún estudio epidemiológico para respaldar mediante evidencias científicas [1].

El Comité Científico Asesor en Nutrición (CSN) ha recomendado el límite del 5%. Esto significaría que la ingesta total de azúcares libres debiera ser de unos 30 gramos, aproximadamente 6 cucharaditas, para cualquier persona de 11 años o más; menos en el caso de los niños menores [2]. Actualmente el azúcar representa alrededor del 15% de la ingesta media de energía en el caso de los niños y adolescentes en edad escolar [3], por lo que supondría una reducción considerable.

El Gobierno ha aceptado las recomendaciones de la CSN. Queda por ver si las va a poner en práctica.

¿Por qué tener en cuenta los niveles de azúcar?

La Industria Alimentaria se opone a las recomendaciones de la OMS y ha estado presionando en contra de ellas. Dicen basarse en argumentos supuestamente científicos. En primer lugar, afirman que el verdadero problema no es que comamos mucho, sino que hacemos poco ejercicio. En segundo lugar, si vamos a comer menos, no hay ninguna razón para fijarse en los azúcares y refrescos en particular. Por lo tanto, argumentan que si usted bebe una lata de Coca-Cola, que aporta 139 calorías, sería lo mismo que comer dos rebanadas de pan de trigo integral y en ambos casos debería dar un paseo de unos 20 minutos a paso ligero para quemar esa energía.

Este argumento no se sostiene. Piense en lo difícil que es perder algunos kilos, y si lo hace, lo difícil que resulta mantenerse en ese peso y no ganarlo de nuevo. Eso es así porque hay mecanismos que regular activamente el peso. Es como si el cuerpo decidiera cuál debe ser su peso, y hace todo lo posible para contrarrestar cualquier cambio en la cantidad que come o en su nivel de actividad. Así que no sólo es cuestión de restar energía mediante el ejercicio de las calorías que le aportan los alimentos que consume. La cuestión también es cómo lo que come y lo que hace afecta a los mecanismos que controlan el peso, y a pesar de los años de investigación todavía tenemos un conocimiento parcial sobre ellos.

Según del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, los estadounidenses consumieron un promedio de 300 calorías más por día en el año 2000 que en 1985 [5]. No hay ninguna razón para suponer que eran más activos físicamente, así que si tomar una libra de grasa (0,45 kg.) supone cerca de 3500 calorías, en el año 2000 debiera de haberse producido un aumento de peso de cerca de 30 libras al año (13,61 kg.). Del mismo modo que muchas otras personas, los estadounidenses están cada vez más gordos, pero no a ese ritmo. A la inversa, si usted camina 20 minutos extra todos los días no va a deshacerse de 15 libras de peso si persiste en ello durante un año, diga lo que diga la Industria Alimentaria.

A pesar de que todavía no sabemos cómo se regula el peso, sí entendemos algunos mecanismos de su funcionamiento. Por ejemplo, cuando el nivel de glucosa en sangre es bajo, se siente hambre. Después de haber comido, sube la glucosa en la sangre y ya no sentimos hambre, por lo que dejamos de comer. Esto contribuye claramente a igualar la ingesta de alimentos con la cantidad de energía que se utiliza.

El aumento de azúcar en la sangre, sin embargo, no depende sólo de la cantidad de calorías presentes en la comida. Para tener en cuenta esto, los nutricionistas han desarrollado el índice glucémico (IG), una clasificación de los hidratos de carbono de acuerdo con el grado en que elevan los niveles de azúcar en la sangre después de haber comido [6]. Alimentos con un alto IG, como los que contienen azúcares libres y también las patatas, el pan blanco y el arroz blanco, se descomponen rápidamente y producen rápidos aumentos y disminuciones del nivel de azúcar en la sangre. Los alimentos con un bajo IG, entre los que se encuentran la mayoría de las frutas y las verduras, las legumbres y los alimentos integrales, son digeridos y absorbidos lentamente, y las subidas y las bajadas de los niveles de azúcar en la sangre se realizan más lentamente. Esto hace que estos alimentos sean más adecuados para el control del peso, ya que ayudan a controlar el apetito y retrasar el hambre. Por cierto, también son mejores para los diabéticos, porque tampoco producen grandes incrementos en los niveles de insulina [6].

Esto explica por qué los azúcares libres son tan importantes en el aumento de la obesidad. El aumento mundial en el consumo de refrescos ha sido enorme, ya que parece que somos capaces de beber grandes cantidades sin que se sacie nuestro apetito. Esto ha sido especialmente relevante en México, que tiene una tasa particularmente alta en el consumo de refrescos, y donde la obesidad está aumentando más rápidamente que en cualquier otra parte del mundo [7].



El peso también se ve afectado por la flora intestinal, los 100 billones de microbios que viven el tracto gastrointestinal. Estos son los responsables de una parte importante del consumo de energía, debido a que algunos de ellos descomponen los alimentos que de otra manera serían indigestos. Las proporciones entre las diferentes especies están determinadas en gran medida en los tres primeros años de vida (otra de las razones por las que debemos tener cuidado en la administración de antibióticos a los bebés), pero también se ven afectadas por la dieta en la edad adulta, lo que indica que no solamente importa el número de calorías que se ingieren.

Hay evidencias de que el uso de antibióticos, tanto en la infancia como con posterioridad, contribuye a la obesidad. Esto no debiera de ser una sorpresa, ya que una de las principales razones para el uso excesivo de antibióticos en los animales de cría no es para combatir infecciones, sino exclusivamente para promover el aumento de peso [8].

Revisión de las directrices por el Servicio Público de Salud

A raíz de los informes de la OMS y del CSN, el Servicio Público de Salud del Reino Unido (PHE), una agencia ejecutiva patrocinada por el Departamento de Salud, llevó a cabo una revisión de las medidas para intentar reducir en el Reino Unido el consumo de azúcares libres [3]. Esto debiera de haber aparecido el pasado verano, pero no fue así. La revisión parece ser que ya estaba hecha, pero el Secretario de Estado de Salud (Jeremy Hunt, el mismo Ministro que provocó movilizaciones entre los médicos de centros hospitalarios) se negó a publicarla antes de que el Gobierno anunciase su estrategia para combatir la obesidad [9]. Ni el público y el Comité de Selección de Salud, que pidió de forma expresa tener acceso al documento, tuvieron acceso al documento hasta que el Gobierno anunciase sus planes, y en ese momento sería ya demasiado tarde para poder ejercer algún tipo de influencia. Finalmente, después de que el Presidente de la Comisión, la Diputada conservadora Sarah Wollaston, hiciese público el asunto, la revisión se publicó el 22 de octubre. Se proponen ocho medidas para ayudar a reducir el consumo de azúcares libres (ver recuadro) y se resumen las evidencias en que se basan estas medidas.

Acciones recomendadas en el Informe del Servicio de Salud del Reino Unido (PHE)

1.- Reducir y reequilibrar la cantidad y el tipo de promociones en los precios todos los puntos de venta, tales como supermercados y tiendas de conveniencia y el sector doméstico ( incluyendo restaurantes, cafeterías y comida para llevar).

2.- Reducir significativamente las ofertas en el mercado y la publicidad de los alimentos y bebidas con alto contenido en azúcar en los medios de comunicación, incluidas las plataformas digitales y los espacios patrocinados.

3.- Establecer de una forma clara los alimentos con un alto contenido en azúcar para ayudar a conseguir los puntos 1 y 2. Actualmente el único marco normativo para poder hacer esto es a través de los modelos de perfiles de nutrientes Ofcom, que se beneficiaría y fortalecería de realizarse una revisión.

4.- Ejecución de un programa amplio, estructurado y supervisado de forma transparente para lareducción gradual de azúcar en lo productos alimenticios y bebidas, junto con la reducción de las raciones.

5.- Incremento en los precios, en un mínimo de un 10% a un 20%, en los productos con alto contenido en azúcar mediante un impuesto o gravamen, como en los refrescos con azúcares, basándose en los efectos que esta medida ha tenido en otros países.

6.- Adoptar, implementar y supervisar la aprobación de normas por parte del Gobierno en los servicios de alimentación y hostelería en todo el sector público, incluidos los gobiernos nacionales y locales, y el Servicio Nacional de Salud para garantizar el suministro y venta de alimentos saludables y bebidas en los hospitales, centros de ocio, etc.

7.- Garantizar una formación acreditada sobre la dieta y hábitos saludables en todas aquellas personas que tienen la oportunidad de influir en la elecciones de alimentos en los sectores de fitness, hostelería, de ocio, y otros administrados por las autoridades locales.

8.- Continuar creando conciencia sobre la preocupación por los niveles de azúcar presentes en los alimentos entre los profesionales de la salud, empleadores, la Industria Alimentaria, etc., fomentando medidas para reducir la ingesta y dar pasos prácticos para ayudar a las personas a reducir el consumo de azúcar y el de sus familias.

De hecho, una de las recomendaciones de la revisión ya se había intentado llevar a cabo con anterioridad: un impuesto sobre dulces y refrescos. El Gobierno ha dejado claro que se opone a ello, argumentando que no tendría ningún efecto, y que en cualquier caso supondría un perjuicio para los más pobres.

Pero medidas similares llevadas a cabo en Noruega, Finlandia, Hungría, Francia y México, indica que un impuesto sobre los refrescos reduce el consumo. En México, un 10% de impuestos en las bebidas azucaradas llevó consigo una disminución en las ventas de un 6%. En cuanto al efecto sobre los menos favorecidos, esto no parece que sea tenido en cuenta por un Gobierno que no ha dudado en gravar la capacidad de recibir subsidios a las rentas más bajas, aquellos que recibanuna media de 1300 libras o menos al año, lo que sólo hizo cuando la Cámara de los Lores estuvo dispuesta a provocar una crisis constitucional.

Por supuesto, si el impuesto tuviera el efecto deseado en la reducción del consumo, tanto los ricos como pobres gastarían menos en refrescos. Se beneficiarían tanto en su salud como en sus bolsillos. Los perjudicados serían los fabricantes, ya que verían reducidas sus ventas.

Para concluir

El Comité de Selección de Salud de la Cámara de los Lores acaba de publicar un informe sobre la obesidad infantil [10]. Sus recomendaciones son, en general, similares a las del Servicio Público de Salud, incluyendo un impuesto a las bebidas azucaradas. El Gobierno no dará a conocer su estrategia sobre la obesidad hasta principios de año nuevo, por lo que hasta ese momento no sabremos qué recomendaciones se aceptarán ni cuáles se convertirán en ley, ni cuáles serán recomendaciones para que los fabricantes las tomen en consideración o no, según su criterio. En concreto, el Primer Ministro, así como la Industria Alimentaria, se oponen a un impuesto sobre el azúcar, así que es muy probable que no llegue a aplicarse.

Hasta ahora, el debate en los medios de comunicación se ha centrado casi en su totalidad en el impuesto al azúcar, pero no debemos permitir que esta controversia desvíe la atención sobre el resto de recomendaciones de la revisión realizada por el Servicio de Salud y el Informe de la Comisión Especial.

Reducir el consumo de azúcares libres es una forma barata y fácil de mejorar nuestra salud. Y también podría suponer un ahorro sustancial para el Gobierno: la obesidad y sus consecuencias se estiman en un coste aproximado para el Servicio Nacional de Salud de 5.100 millones de libras al año (unos 7000 millones de euros) [3], por lo que estamos hablando de mucho dinero.

Referencias
“WHO calls on countries to reduce sugars intake among adults and children.” WHO press release, 4 March 2015, www.who.int/mediacentre/news/releases/2015/sugar–guideline/en/ 25/11/15
“Expert nutritionists recommend halving sugar in diet.” SACN press release, 17 July 2015, https://www.gov.uk/government/uploads/system/uploads/attachment_data/file/446188/SACN_Carbohydrates_Press_Release_July_2015.PDF
Tedstone A, Targett V, Allen R et al. Sugar Reduction: The Evidence for Action. Public Health England, London, 2015, https://www.gov.uk/…/Sugar_reduction_The_evidence_for_action.pdf
http://www.coca-colaanswers.co.uk/en/qtile.html/health/how-many-calories-are-there-in-a-330ml_can–of-coca-cola/ 25/11/15
Putnam J, Allshouse J. and Kantor LS. US per capita food supply trends: more calories, refined carbohydrates and fats. Food Review 2002, 25 (3) Economic Research Service USDA. www.ers.usda.gov/publications/FoodReview/DEC2002/frvol25i3a.pdf 25/11/15
“What is the glycaemic index (GI)?” NHS Choices. 23 August 2015.http://www.nhs.uk/chq/pages/1862.aspx?categoryid=51
“How one of the most obese countries on earth took on the soda giants.” Tina Rosenberg,The Guardian, 3 November 2015, http://www.theguardian.com/news/2015/nov/03/obese-soda-sugar-tax-mexico
Cho I, Yamanishi S, Cox L, Methé BA, Zavadil J, Kelvin L, Gao Z, Mahana D, Raju K, Teitler I, Ji H, Alekseyenko AV and Blaser MJ. Antibiotics in early life alter the murine colonic microbiome and adiposity. Nature 2012, 488, 622-629. Doi:10.1038/nature11400.
“Hunt should practice what he preaches.” Sarah Wollaston, The Telegraph, 27 October, 2015, http://www.telegraph.co.uk/news/health/news/11925833/Jeremy-Hunt-should-practise-what-he-preaches.html
House of Commons Select Committee on Health. Report HC465: Childhood obesity – brave and bold action. The Stationary Office, London 2015, http://www.publications.parliament.uk/pa/cm201516/cmselect/cmhealth/465/465.pdf

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Procedencia del artículo:

http://www.i-sis.org.uk/Cut_Down_on_Sugar.php

lunes, 5 de octubre de 2015

Por qué se ha estancado la investigación sobre el cáncer

Por T. Colin Campbell (Profesor Emérito de la Universidad de Cornell), 5 de octubre de 2015
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En una reciente publicación, que recibió la correspondiente atención mediática, se afirmaba que la mayoría de los cánceres eran producto fundamentalmente de la “mala suerte” (Tomasetti y Vogelstein 2015). Sus autores afirmaban que sólo en torno a un tercio de las mutaciones cancerígenas están causadas por el estilo de vida o por factores ambientales (tabaquismo, consumo de alcohol, luz ultravioleta y el virus del papiloma humano). Los otros dos tercios de los cánceres, según los autores, serían mutaciones aleatorias (de carácter estocástico o por casualidad) sin una causa conocida. Por lo tanto, podríamos hacer muy poco para prevenir el cáncer, excepto evitar estos conocidos factores de riesgo.
Pero tales conclusiones no explican el aumento de los casos de cáncer, ni la amplia variación en la prevalencia de cáncer entre las diferentes poblaciones humanas. Las conclusiones están viciadas por una razón fundamental: asumen que la mayoría de los tipos de cáncer están causados por mutaciones del ADN. Esta es la teoría del cáncer por mutaciones. Sirve como una explicación fundamental del desarrollo del cáncer y por lo tanto es el objetivo central de la investigación del cáncer y de la práctica clínica.
Por lo menos durante medio siglo, nuestros pensamientos sobre el cáncer, sus causas, sus tratamientos, incluso el negocio en torno a él, se han basado en una suposición infravalorada: supongamos que el cáncer comienza cuando una sustancia carcinógena presente en el medio ambiente o algún tipo de radiación produce una mutación genética, convirtiendo a una célula normal en otra más propensa a desarrollar cáncer. Aunque el cuerpo generalmente repara la mayoría de estas mutaciones, unas pocas quedan establecidas durante la división celular. Las células resultantes propensas al cáncer se convierten posteriormente en un grupo de células de nueva generación a través de una serie de mutaciones adicionales, dando lugar en última instancia a una masa de células, que son diagnosticadas como cáncer. Tal es la teoría del cáncer por mutaciones.
De acuerdo con esta teoría, para evitar o impedir la aparición del cáncer, habría que rehuir todos aquellos agentes que causan estas mutaciones. Esto se llama prevención. En caso contrario, se aplican tratamientos para intentar matar de forma selectiva a las células cancerosas, bien mediante cirugía, quimioterapia o radiación. No obstante, no esperamos que las células enfermas vuelvan a la normalidad, porque las mutaciones, una vez establecidas, son consideradas irreversibles.
Discrepo con esta teoría. Y sugiero que al no cuestionarse la teoría del cáncer por mutaciones es la razón científica subyacente para que la guerra contra el cáncer no se esté ganando.
Una teoría nutricional del cáncer
Mi laboratorio comenzó la investigación financiada por los Institutos Nacionales de Salud (NIH)sobre las causas del cáncer, de eso hace más de cinco décadas. Encontramos una teoría más prometedora sobre el cáncer. Esta teoría se basó inicialmente en observaciones limitadas a seres humanos; pero las nuevas investigaciones con ratas en el laboratorio mostraron cómo el cáncer, aunque se había iniciado por una mutación, no dependía posteriormente de la acumulación de mutaciones adicionales.
En nuestro modelo experimental investigamos más a fondo, provocando el cáncer por una mutación causado por un potente carcinógeno químico, la aflatoxina (Appleton y Campbell 1983a; Appleton y Campbell 1983b;. Youngman et al, 1992). El desarrollo del cáncer ( primario de hígado) estaba promovido principalmente por una alimentación a base de proteínas ( el contenido típico en proteínas de la mayoría de las dietas humanas), que se ingieren generalmente por encima de los niveles necesarios para una buena salud. Creíamos que el desarrollo del cáncer no estaba causado por mutaciones adicionales porque:
– la sustancia química que produjo la mutación ya no estaba presente durante el desarrollo del cáncer.
– las proteínas de la dieta no son directamente mutagénicas.
Esto sugirió que, aunque las mutaciones son necesarias para el desarrollo del cáncer, la progresión del cáncer diagnosticable estaba controlada nutricionalmente. No son necesarias más mutaciones.
Consistente con esto, cuando se redujo el consumo de proteínas a la cantidad adecuada para una buena salud, el crecimiento del cáncer se invirtió. El crecimiento del cáncer podía ser de nuevo impulsado, y luego de nuevo frenado, mediante protocolos de nutrición que no implicaban mutaciones (Schulsinger et al., 1989). Investigaciones adicionales demostraron que el impulso en el desarrollo del cáncer se producía con el consumo de proteínas de origen animal, pero no con las proteínas de origen vegetal.
En estudios de seguimiento, encontramos otros muchos mecanismos no mutagénicos que promovían el crecimiento canceroso. Cada uno de estos mecanismos actuaba de manera independiente. Aumentando los niveles de proteínas de origen animal aumentan también las hormonas de crecimiento que estimulan el desarrollo del cáncer (factor de crecimiento similar a la insulina), lo que compromete a las células asesinas naturales del cuerpo, que normalmente destruyen las células cancerosas, y pone a disposición de las células cancerosas la energía necesaria para su crecimiento, entre otros muchos mecanismos no dependientes de las mutaciones. Por lo tanto, las mutaciones iniciales de las células principales propician el desarrollo del cáncer, pero luego estas mutaciones pueden permanecer latentes durante relativamente largos períodos de tiempo con una dieta baja en proteínas. Más tarde, se pueden activar para apoyar de nuevo el crecimiento del cáncer, cuando se ingieren niveles más altos de proteínas animales. Lo mismo que ocurre con una erupción, que aparece de nuevo cuando se reintroduce un alérgeno.
Las pruebas realizadas en seres humanos apoyan firmemente estos estudios experimentales realizados en animales ( y refutan la teoría de la mala suerte). Por ejemplo, las tasas de cáncer para las diferentes poblaciones varían ampliamente, estando cerca de cero en algunas poblaciones y en algunos tipos de cáncer. Las tasas para los principales tipos de cáncer ( por ejemplo, de mama, de colon, de próstata) se correlacionan con dietas a base de proteínas de origen animal. La mayoría de estos estudios hacen referencia a las grasas totales o saturadas, pero esto no supone una medida del alimento de origen animal consumido. Otros estudios, realizados hace 40-50 años, mostraron claramente que las personas que emigran de un país a otro, asumen, en el período de una generación, el riesgo de cáncer del país al que se trasladaron, sin que haya cambiado su genética, sólo sus prácticas nutricionales.
La teoría del cáncer por mutaciones ha sido el Santo Grial de la mayoría de las investigaciones del cáncer, tanto es así que las hipótesis que se basan en el desarrollo del cáncer mediante mecanismos no mutagénicos ( como la nutrición y los contaminantes químicos) son a menudo ignorados, especialmente por profesionales con poco o ningún conocimiento de la ciencia de la nutrición.
Las consecuencias de esta teoría del cáncer por mutaciones son mortales. Al suponer erróneamente que el cáncer se produce principalmente por mutaciones genéticas, cuya progresión lo convierte en imparable, implica que el control del cáncer depende de la identificación y muerte selectiva de las células cancerosas y el bloqueo de sus genes responsables mediante medicamentos específicos. Esta estrategia ha sido y seguirá siendo muy limitada porque las innumerables combinaciones de genes y sus productos pueden cambiar el desarrollo del cáncer. Pero la comprensión y la aceptación de un nuevo paradigma significaría que financiar la investigación para desarrollar nuevos fármacos contra el cáncer, especialmente fármacos específicos con impredecibles efectos secundarios, es una prioridad en la dirección equivocada para la investigación del cáncer.
Sabiendo que el cáncer se puede controlar o incluso revertir mediante estrategias no mutagénicas, como la nutrición, da esperanzas de que podríamos controlar nuestro propio destino en relación al cáncer. Creyendo que el cáncer es fundamentalmente un evento que se debe al azar y que está fuera de nuestro control, sólo da esperanza a una Industria ya de por sí hinchada, que vendría a nuestro rescate mediante el desarrollo cuestionable de medicamentos fuera de contexto y procedimientos que causan más daño que bien. Los investigadores de esta reciente publicación de “cáncer fruto del azar” llegaron a la conclusión, por ejemplo, que los cánceres son eventos aleatorios que hay que destacar para desarrollar mejores pruebas de diagnóstico del cáncer, lo suficientemente tempranas como para detenerlo. Una estrategia fallida en la guerra contra el cáncer.
También me pregunto por el uso de la palabra azar por parte de los investigadores, sobre todo cuando descartan las asociaciones nutricionales con el cáncer. Estos investigadores desconocen por completo las pruebas existentes de los efectos de la nutrición en el cáncer, por lo que simplemente debieran admitir su ignorancia sin invocar el concepto de azar y utilizarlo para justificar la búsqueda de genes responsables y tratamientos con medicamentos, que frecuentemente son temibles.
Los efectos no mutagénicos de la nutrición que observamos en nuestra investigación sobre el desarrollo del cáncer se parecen mucho a los efectos basados en la nutrición, conocidos por revertir drásticamente otras enfermedades, como los estados avanzados de la enfermedad de las arterias coronarias y la diabetes (Esselstyn 2014 y Barnard 2009). Estos efectos basados en la nutrición se han observado como resultado de una forma de vida en la que la dieta estaba compuesta por alimentos íntegramente de origen vegetal, sin grasas añadidas ni carbohidratos refinados. Los beneficios son notables, de amplio alcance, y de una sorprendentemente rápida respuesta (Campbell y Campbell 2005; Campbell 2013).
¿No es hora de que pongamos en duda la hipótesis, ya muy antigua, de que el cáncer se desarrolla en su mayoría por una serie de mutaciones y no tiene relación con la dieta? ¿No es hora de que compartamos estas ideas con la gente que paga por estas investigaciones (incluyendo las mías) y que sufren las consecuencias de unos protocolos de tratamiento sólo marginalmente eficaces? ¿No es hora de que dejemos que la gente sepa que el desarrollo del cáncer no es algo aleatorio como se había creído? Más que las mutaciones, es la nutrición lo que tenemos el poder de controlar.
*Este artículo es una adaptación de otro que apareció originalmente en NutritionStudies.org:
Referencias
Appleton, B. S. & Campbell, T. C. Effect of high and low dietary protein on the dosing and postdosing periods of aflatoxin B1-induced hepatic preneoplastic lesion development in the rat. Cancer Res. 43, 2150-2154 (1983). Appleton, B. S. & Campbell, T. C. Dietary protein intervention during the post-dosing phase of aflatoxin B1-induced hepatic preneoplastic lesion development. J. Natl. Cancer Inst. 70, 547-549 (1983). Barnard, N. et al. A low-fat vegan diet elicits greater macronutrient changes, but is comparable in adherence and acceptability, compared with a more conventional diabetes diet among individuals with type 2 diabetes. J. Am. Diet. Assoc. 109, 263-272 (2009).
Campbell, T. C. & Campbell, T. M., II. The China Study, Startling Implications for Diet, Weight Loss, and Long-Term Health. (BenBella Books, Inc., 2005).
Campbell, T. C. Whole. Rethinking the science of nutrition (with H. Jacobson). (BenBella Books, 2013).
Esselstyn, C. B. J., Gendy, G., Doyle, J., Golubic, M. & Roizen, M. F. A way to reverse CAD? J Fam. Pract. 63, 356-364b (2014).
Schulsinger et al. (1989) Effect of Dietary Protein Quality on Development of Aflatoxin B1 -Induced Hepatic Preneoplastic Lesions. J. Natl. Cancer Institute 81: 1241-1245.
Tomasetti, C. & Vogelstein, B. Variation in cancer risk among tissues can be explained by the number of stem cell divisions. Science 347, 78-81 (2015).
Youngman, L. D. & Campbell, T. C. Inhibition of aflatoxin B1-induced gamma-glutamyl transpeptidase positive (GGT+) hepatic preneoplastic foci and tumors by low protein diets: evidence that altered GGT+ foci indicate neoplastic potential. Carcinogenesis 13, 1607-1613 (1992).
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Procedencia del artículo:

martes, 29 de septiembre de 2015

La enorme farsa de la epidemia de gripe porcina

Los virus como semilla básica de la Realidad Médica
Por Jon Rappoport, 26 de septiembre de 2015
banksy_tv_heads Imagen: Banksy
Imagínese que se le dice a la gente que una nueva enfermedad se extiende por todo el mundo, amenazando a todos con terribles sufrimientos o incluso la muerte. Que de manera constante nos martilleasen con millones de palabras para afianzar esa amenaza. Todos los días los medios oficiales emitiendo a todo volumen el número de nuevos casos aparecidos. Los investigadores intentando desarrollar una vacuna eficaz. Y luego, de repente, se descubre que no hay tal epidemia. Que es todo una farsa. ¿Qué pasaría?”. (The Underground, Jon Rappoport)
Y entonces se intenta decir la verdad; se realizan investigaciones para descubrir los entresijos de la mentira y que los responsables confiesen su complicidad.
Estoy hablando de ese tipo de verdad que destruye las vacas sagradas, ese tipo de vacas a las que todo el mundo cree inmediatamente: un representante de las aspiraciones del poder.
Ese tipo de vaca sagrada; una vaca sagrada que mantiene la realidad por ellos creada.
Para destruirla entonces.
Pero hay muchas mentiras que no responden a esta situación. De hacerse públicas la gente diría: “Sí que resulta algo chocante, pero tenemos nuestras dudas”.
Y la vida, sigue.
Una vaca sagrada tiene la cualidad de que su palabra es infalible, del mismo modo que todo el mundo da por hecho que el sol saldrá a la mañana siguiente.
Pero cuando la vaca sagrada cae, se produce una especie de calamidad.
Sin embargo, hay que añadir una exención de responsabilidad: la mayoría no percibe que la vaca sagrada esté cayendo y rompiéndose como la porcelana. Y es así, porque nosotros, la gente, haremos todo lo posible para mantener esa ilusión en pie.
Haría falta una hecatombe para despertar a la gente, pero incluso así la mayoría diría que algo así no puede suceder.
Y ahora pongamos un ejemplo.
En el verano de 2009, el mundo estaba conmocionado por una gran epidemia, la llamada gripe porcina, que invadió de sol a sol nuestras vidas. Se dijo que un virus era el responsable de semejante catástrofe, el N1H1.
El Centro de Control de Enfermedades (CDC), cuyo trabajo consiste en controlar el número de casos, dijo que aproximadamente eran unas diez mil los afectados por la gripe porcina en Estados Unidos.
¿Comprenden?: los números es la razón de ser de la CDC, pues de faltar, no haría falta como organismo de seguimiento de una epidemia.
En otoño de ese año, 2009, una periodista de investigación de la CBS, Sharyl Attkisson, descubrió un hecho un tanto extraño. Era la veta madre de un escándalo:
La agencia no publicó esta información; no desveló este hecho, pero Attkisson descubrió la verdad.
Ella fue hasta el final y descubrió por qué la CDC había dejado de contar los casos de gripe porcina.
Esto es lo que escribió Attkisson el 21 de octubre de 2009, en un artículo publicado en el sitio web de CBS News, titulado “¿Se están sobrestimando los casos de gripe porcina?”:
Si usted ha sido diagnosticado como probable o presunto contagiado por la gripe porcina en los últimos meses, es posible que se sorprenda al saber esto: lo probable es que usted no tenga la gripe porcina [H1N1]. Es más, que ni siquiera tenga gripe.
Esta es la conclusión tras realizar un estudio estado por estado durante un período de tres meses de investigación por parte de CBS News.
A finales de julio, la CDC recomendó de manera brusca que se dejasen de realizar las pruebas de la presencia del virus de la gripe H1N1 [porcina], y dejó de publicar los datos sobre los nuevos casos. La razón dada por la CDC para dejar de realizar los test de presencia del virus y contar los nuevos casos era ¿por qué se consideraron superfluas la realización de dichas pruebas cuando el Gobierno ya había decretado que había una epidemia?
… Nosotros [la CBS] solicitamos a los 50 estados sus estadísticas sobre los casos de gripe porcina confirmados por el laboratorio estatal antes de la interrupción de la realización de las pruebas y de contabilizar los nuevos casos, en el mes de julio. Los resultados revelaban un patrón que sorprendió a una serie de profesionales de la salud a los que consultamos. La gran mayoría eran casos negativos de presencia del virus H1N1 y de gripe estacional, a pesar del hecho de que muchos estados estaban dando consejos específicos para los pacientes que más probablemente pudieran haber contraído la gripe H1N1, en base a los síntomas y factores de riesgo, como el haber viajado a México.
¿Y la censura impidió que este hecho se conociese? Pues bien, tres semanas después de las revelaciones de Attkisson, la CDC decidió aumentar la alarma, señalando que los afectados eran el doble. Una mentira se tapa con otra mentira mucho mayor.
El 12 de noviembre de 2009, en un artículo aparecido en WebMED aparece la respuesta de la CDC:
De 14 a 34 millones de residentes en Estados Unidos, siendo la mejor estimación la de 22.000.000, serían los que habrían contraído la gripe H1N1, con fecha 17 de octubre de 2009”. (“22 millones de casos de gripe porcina en Estados Unidos”, por Daniel J. DeNoon).
Entrevisté a Sharyl Attkisson, que me dijo lo siguiente:
“…Descubrimos a través de la Ley de Libertad de Información que antes de que la CDC dejase de informar de los nuevos casos de gripe porcina, casi ninguno de los casos que se habían contabilizado como gripe porcina eran de hecho tal cosa, ni siquiera gripe en absoluto. El interés hacia esta cuestión por los responsables de la CBS era notable. Dijeron que era una de los asuntos más originales que había oído sobre la gripe porcina. Sin embargo, otras personas de la cadena consideraron que había que detener esta investigación, y al final no se emitió en los noticiarios de la cadena. Dimos muchas informaciones sobre la epidemia, pero no ésta sobre la extraña epidemia de gripe porcina. Fue una investigación precisa, probada y una historia sorprendente. Con la CDC ocultando la verdad sobre la epidemia de gripe porcina, aquello significó que a muchas personas y niños se les administró una vacuna experimental que a todas luces era innecesaria”.
En otras palabras, todo el episodio de la gripe porcina era una farsa, un engaño.
Sí que apareció en la página web de la CBS, pero nunca se convirtió en una noticia de cabecera de la cadena. Al revés, se ocultó.
Para percibir tan enorme engaño, es necesario comprender que las llamadas epidemias son grandes negocios. Negocios para los fabricantes de las vacunas. Negocios para las Grandes Empresas Farmacéuticas. Negocios para el Gobierno.
Cuando los Gobiernos anuncian una epidemia, la gente se lo cree. Es una creencia cercana a la Fe religiosa, o Fe en la Ciencia. Una vez que se anuncia, no hay marcha atrás. Estas epidemias, del mismo modo que los grandes Bancos, son demasiado grandes como para quebrar.
Pero la epidemia de gripe porcina pasó, y todo aquello ha quedado al descubierto. Sólo hace falta recurrir a la página web de la CBS. Todo resultó ser un enorme engaño.
Al descubrir todo el armazón de aquella farsa, la CBS decidió correr el telón. Esa noticia no se daría en las emisiones de más audiencia de la cadena.
Y la mayoría de las personas que leyeron aquella historia en la página web de la CBS, seguramente parpadearon, pero siguieron adelante, sin establecer ningún tipo de implicaciones. Kansas habría desaparecido, pero para ellos todavía estaría allí.
Así es como funciona la Realidad consensuada. Es la Realidad, incluso cuando hay algo más allá. Incluso se mantiene después de que se hayan resquebrajado todas y cada una de las patas que la sostenían…
La gente está cansada con la idea de los virus. Los virus se han convertido en la semilla básica de la Realidad médica. A partir de esas semilla florecen todo tipo de hechos inquebrantables sobre la enfermedad. Los virus hacen esto, provocan lo otro, de modo que cada día nos bombardean con noticias acerca de los virus, convirtiéndose en algo tan familiar y común como hablar de las ollas y las sartenes: “Todo el mundo sabe acerca de los virus”.
Por supuesto, poco sabemos acerca de los virus, pero pensamos que sí lo sabemos.
Y este es el caso de la gripe porcina: todo el mundo creía saber lo fundamental de la epidemia y sin embargo lo que había era otra cosa.
No había tal virus.
Como un investigador una vez me escribió:
Todo lo que existe es la Pepsi, la Coca-Cola, McDonalds, los helados y los virus. Son los pilares básicos, las primeras piedras. Usted se sorprendería de la cantidad de cosas que se descubren acerca de los virus. Dicen que están ahí, que causan enfermedades; damos un nombre a esa enfermedad y acaparan la atención de la salud pública. Es como una puñalada en la oscuridad. Si admitiéramos esto, todo el edificio se derrumbaría…”.
Usted puede dudar de lo que diga el Presidente del Gobierno. Usted puede dudar de los Diputados, el FBI, la CIA, de las grandes Corporaciones, incluso de Mickey Mouse o el Papa, pero si usted duda de los virus, está cometiendo una herejía, porque la Ciencia Médica es la Religión de las Religiones. Sus principios básicos son evidentes. Son los que deben ser. Son los que tienen que ser.
Sobre todo cuando no lo son.
(Para leer más artículos de Jon Rappoport , puede visitar el sitio web The Matrix Revealed).
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Jon Rappoport ha escrito “The Matrix Revealed y “Salida de la Matriz”. Jon ha sido candidato a un escaño en el Congreso de los Estados Unidos por el Distrito 29 de California. Candidato al Premio Pulitzer, lleva trabajando como periodista de investigación desde hace 30 años, escribiendo artículos de política, medicina, salud.
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Procedencia del artículo:

martes, 22 de septiembre de 2015

Se desploma Mc Donald’s y cierra 700 restaurantes de comida basura en todo el mundo

Por: http://periodicodigitalwebguerrillero.blogspot.com/



Esta semana, McDonalds ha anunciado que cerrará cientos de restaurantes en todo el mundo, ya que las ventas mundiales del gigante de la comida basura, siguen descendiendo.

La cadena de comida rápida cerrará al menos 700 de sus restaurantes, que es el doble del número que estaba previsto cerrar a principios de este año.
En los primeros 3 meses de 2015, McDonalds ha experimentado un descenso del 2,3% en ventas y una caída del 28% en los ingresos, continuando con la tendencia de pérdida que la compañía ha estado experimentando durante años.
Hablando en una conferencia telefónica con el Wall Street Journal a principios de esta semana, el nuevo CEO de la compañía, Steve Easterbrook dijo que serán necesarios grandes cambios para mejorar la reputación de McDonalds.
Más de 100 de los recientes cierres de McDonalds se han producido en Japón, dondeMcDonalds se ha enfrentado a una serie de escándalos relativos a la calidad de su comida.
En los últimos meses, McDonalds y otras marcas populares de comida basura están cayendo en desgracia, a medida que la gente toma una mayor conciencia de sus dietas. De hecho, losalimentos genéticamente modificados en general, están perdiendo rápidamente la confianza de los consumidores.
Otro gigante de la alimentación basura, Coca-Cola, también se enfrenta a grandes retos financieros ya que las ventas disminuyen constantemente. Algunos restaurantes de comida rápida, como Burger King, han eliminado los refrescos de sus comidas para niños, en un intento por parecer más preocupados por la salud de sus clientes.

Dr. T. Colin Campbell: la importancia de una dieta vegetariana en la lucha contra el cáncer y otras enfermeades

por NOTICIASDEABAJO



“Ciencia normal” según Thomas Kuhn, haría referencia a un consenso generalmente aceptado, aunque desde el punto de vista científico no fuese correcto. Por ejemplo, la comunidad científica ( es decir, lo que llamamos “Ciencia normal”) en su tiempo creyó que la Tierra era el centro del Universo. Las nuevas evidencias y científicos valientes desafiaron de forma reiterada este supuesto, y con el tiempo en modelo heliocéntrico se convirtió en “Ciencia normal”.

Me atrevo a decir que hemos estado atrapados en un paradigma obsoleto sobre los alimentos y la salud desde que comencé a trabajar en el campo de la nutrición hace 60 años. Nuestra continua incertidumbre sobre el consumo de alimentos seguros y mantenimiento de nuestra salud, plantea una serie de interrogantes sobre la integridad científica que guía nuestras decisiones.

¿Por qué la mayoría de los investigadores de la llamada “Ciencia normal”, por ejemplo, ignoran los beneficios para la salud humana de una alimentación completa a base de vegetales? ¿Y por qué asumen esos mismos investigadores que los alimentos transgénicos son seguros? Dos ideas aparentemente independientes que comparten el mismo escenario. Aunque podríamos dar varias respuestas a estas preguntas, una destaca sobre el resto: un preocupante número de instituciones de investigación que dicen mantener una posición objetiva en el campo científico, se alían con las exigencias del mercado en lugar de favorecer la ciencia y la salud para el bienestar de todos, los hombres y los sistemas ecológicos. De todos modos, estas instituciones y sus partidarios asumen que los genes, la fuente primaria de los eventos biológicos, son los únicos que determinan los resultados. Esta presunción de la supremacía de los genes pone en peligro estas dos cuestiones: la alimentación a base de vegetales y los alimentos transgénicos.

Considero que hemos exagerado mucho la importancia de los genes, y al hacerlo, estamos negando dos características importantes de la naturaleza. En la salud humana, la nutrición controla la expresión genética – un hecho de la naturaleza. La alteración de los genes ( bien sea en plantas o en animales) para obtener un resultado específico, hace caso omiso de la complejidad biológica de la actividad de los genes – un hecho de la naturaleza. En ambos casos, violamos la naturaleza y su contexto, y corremos el riesgo de consecuencias no deseadas. En pocas palabras, hay personas que pretenden controlar (es decir, conquistar, violar) la naturaleza, mientras que otras se sienten felices de vivir dentro de la naturaleza.

Raramente se investiga una alimentación completa a base de vegetales

A excepción de una pequeña cantidad de estudios sobre la enfermedad cardiaca y la diabetes (Ornish, Esslestyn, Barnard), generalmente no revisados por pares, apenas se ha investigado un estilo de vida basado en una alimentación a base de vegetales. Pero aún siendo raros, los hallazgos han sido inusualmente impresionantes. Así que, ¿por qué la Ciencia normal no lanzó un Eureka? ¿Y por qué no profundizó en estos hallazgos? La razón práctica más importante es porque no hay suficientes personas que se alimenten exclusivamente de vegetales para incluir en estos estudios, ¿pero hay algo más?

La triste verdad es que la mayoría de los médicos orientados hacia la investigación científica, raramente consideran la idea de un estudio integral en nutrición, con o sin cohorte de personas alimentadas exclusivamente con vegetales. La mayoría de estos científicos no valoren en absoluto la ciencia nutricional. Además, algunos parecen estar muy preocupados por los efectos que podría tener sobre su reputación el aconsejar una dieta a base de vegetales, amenazando su status quo. Los responsables políticos apenas han financiado una mínima investigación de estudios sobre nutrición, que cada vez se reducen más, mientras que la Industria interviene para apoyar a los investigadores en la realización y estructuración de falsas investigaciones reduccionistas.

El arte de la observación

Durante mi carrera de investigador, fui director de un equipo de investigación de la Universidad de Cornell, de la Universidad de Oxford y de la Academia China de Medicina Preventiva, que llevó a cabo el que sigue siendo el estudio sobre nutrición más completo realizado hasta el momento. En el estudio se incluyó a un grupo formado por 6500 personas de zonas rurales de China ( de residencia estable y disponiendo de alimentos de la localidad), donde la mayoría de las personas tenían una dieta que se acercaba a los perfiles nutricionales de alimentación vegetariana. Este proyecto, que también se completó con un estudio experimental en laboratorio, nos llevó a las siguientes conclusiones: 1) invierte el desarrollo del cáncer en condiciones experimentales; 2) controla la expresión génica ( mejora los genes que promueven la salud y favorece el control de la enfermedad); 3) minimiza un amplio espectro de enfermedades, a diferencia del empleo de medicamentos y otros procedimientos tradicionales y 4) revoca (es decir, cura) ciertas enfermedades de una forma inusualmente rápida. Sus efectos son asombrosos. Desde el punto de vista holístico, estos descubrimientos no pueden ser ignorados. Además, revelan la posibilidad de devolver el control de su salud a una persona, sin depender de los consejos de terceros.

La combinación de los resultados de nuestra investigación en el laboratorio con nuestro estudio ecológico integral en China ( El estudio de China), y considerando los resultados clínicos obtenidos en los estudios independientes de otros investigadores (Esselstyn, Ornish, McDougall), muestran las impresionantes evidencias de los beneficios de una dieta exclusivamente vegetariana, por encima del uso combinado de medicamentos, procedimientos y protocolos de la Ciencia normal. Algunos investigadores se lamentan de la falta de pruebas convincentes, pero también parecen estar poco interesados en obtener dichas evidencias. La Ciencia normal no anticipa respuestas positivas.

Mis programas de investigación han obtenido conclusiones detalladas, que si se consideran como parte en el conjunto de la nutrición y el cáncer, sugieren un cambio radical de nuestra comprensión de estas disciplinas. Si me he interesado por la ciencia ha sido para tratar de comprender el orden natural de las cosas, es decir, la naturaleza. Desarrollé dos proyectos bien financiados al inicio de mi carrera de investigación: un proyecto sobre la nutrición y el cáncer en Filipinas; el otro, un proyecto de investigación en el laboratorio sobre cancerígenos, enzimas y biología de la célula. Pero algunas de nuestras consideraciones no encajaban muy bien dentro de la Ciencia normalsobre la nutrición y el cáncer, bueno, en realidad ni siquiera las consideraba. No tarde mucho en darme cuenta de que la Ciencia normal sobre la nutrición y la salud no considera a la naturaleza como un todo unificado, sino como una colección inconexa de partes, que han sido seleccionadas al azar para su uso en los últimos años.



Diferencia entre ciencia y Tecnología

El tipo de ciencia que más me interesa es el que denomino el “arte de la observación”. Este enfoque requiere dar un sentido al todo antes de abordar sus partes, entendiendo el contexto antes de centrarse en detalles fuera de contexto. A muchos les puede sorprender que este enfoque rara vez se tenga en cuenta. En la investigación genética sería conveniente darse cuenta de que los aproximadamente 20.000 genes trabajan de forma conjunta en infinidad de combinaciones y que no actúan solos. Los genes se expresan, un proceso que depende de la nutrición, lo cual añade una infinita complejidad adicional. En la investigación nutricional sería conveniente saber que la nutrición implica un sinnúmero de componentes de los alimentos ( los llamados nutrientes) y un sinfín de combinaciones de componentes que trabajan juntos, controlando en gran medida la expresión génica. No hay manera de saber la contribución relativa de cada uno de los genes individuales, de nutrientes concretos o de otros componentes de los alimentos y las innumerables funciones de los nutrientes. Reconocer esta complejidad del orden natural de las cosas es un primer paso esencial antes de obtener conclusiones sobre los detalles. Deberíamos buscar los mejores patrones de los genes, nutrientes y eventos bioquímicos para la mejora de nuestra salud, una información que nos permitiría elegir qué comer.

Pero desafortunadamente, la mayoría nos centramos en los nutrientes individuales, los genes individuales o alteraciones genéticas individuales, o los mecanismos individuales por lo cuales estas entidades funcionan, y luego lanzamos conclusiones como si todo ello fuera de suma importancia. Esto es Tecnología, no ciencia, y las implicaciones de este enfoque en que nuestro trabajo estará sujeto a los caprichos de nuestras preferencias personales o Corporativas, siempre confusas y sufriendo consecuencias no deseadas.

Yo sostengo que la investigación relacionada con la modificación genética es Tecnología, no ciencia. La introducción de un nuevo gen en las plantas para que destruya de forma selectiva ciertas plagas o hacerlas resistentes a los herbicidas, no considera cómo esos genes introducidos afectan a la actividad del resto de miles de genes. Eso no es ciencia. La identificación de los genes humanos individuales como causa principales de enfermedades, que sólo pueden ser tratadas mediante terapias farmacológicas específicas, tampoco es ciencia. Estos son ejemplos de una Tecnología que se ha vuelto intratable.

¿Por qué los científicos abandonan la Ciencia?

Tomemos el ejemplo del Dr. Jonatham Lathan y la Dra. Allison Wilson, dos brillantes genetistas moleculares que interpretan la ciencia subyacente de la revolución genética tan bien como cualquier otro. Estos dos científicos se dan cuenta, al menos en Biología, de que están tratando con un sistema infinitamente complejo, que yo prefiero establecer como un todo, es decir, holismo. Este es el contexto que tan a menudo se ignora. La gente que se da cuenta de ello, y yo me incluyo, creen que hay que mantener un cierto escepticismo sobre aquellas piezas que ignoran la totalidad de la que forman parte. Es un enfoque estrecho al considerarse de forma aislada: esto es reduccionismo.

En un reciente artículo sobre los transgénicos, el Dr. Jonathan Latham declaraba que, al principio de su carrera, abandonó la ciencia. En mi opinión, Latham no abandonó la ciencia, ya que mantenía los ideales científicos. En realidad, fueron sus compañeros quienes lo hicieron, investigando sobre la modificación genética, posiblemente para su explotación comercial. Esto, por definición, es Tecnología, no ciencia.

También me doy cuenta de que decidí abandonar la investigación científica a principios de 1990 por lo que que hasta ahora había averiguado, aunque mantuve mi cátedra en Cornell. Como Latham, no lo hice para pasarme al campo de la Tecnología, sino por mantener la integridad de la investigación científica que había realizado. Mi programa de investigación estuvo generosamente financiado por el Instituto Nacional de Cáncer (NIH) durante 27 años. Solicité su renovación 8 veces, y no estuve seguro de que me hubieran vuelto a renovar la financiación. Yo ya conocía este sistema de revisión, pues había ejercido como revisor profesional de las propuestas de colegas de otras instituciones académicas.

Cuando recibí las conclusiones de la revisión preliminar de la novena propuesta, me di cuenta de que podían surgir problemas en el futuro. Las opiniones de los científicos normales sobre nuestras conclusiones del valor de una dieta baja en proteínas, baja en grasas y una dieta vegetariana, estaban empezando a descollar. Estas opiniones, a mi juicio, eran más que nada prejuicios personales antes que una crítica a la calidad científica de la investigación. Consumir menos proteínas nunca ha sido una idea muy popular.

Cuando me decidí a colgar las botas, por así decirlo, cerré mi laboratorio en Cornell. Fue aquella una maravillosa carrera durante más de tres décadas. Formé a graduados y estudiantes de pregrado, actué como anfitrión de muchos colegas de alto nivel en mi grupo de investigación y los hallazgos fueron publicados en las mejores revistas. El nuestro fue, durante muchos años, el mayor programa de investigación, el mejor financiado, el que más publicaciones realizó y el más publicitado por el Departamento de Ciencias de la Nutrición, clasificado en primer lugar durante mucho tiempo en Estados Unidos.

Me di cuenta de que algunos colegas, tanto de dentro como de fuera de la Universidad, defensores de la Ciencia normal, creían que nuestros resultados eran demasiado provocativos. Después de todo, esta información tenía el potencial de poder cambiar sustancialmente nuestras ideas sobre la salud y la alimentación. Pero algo iba mal. Me encontraba a la deriva, lejos de los que ahora llamamos Ciencia normal.

Volviendo a los comentarios del Dr. Latham acerca de su salida de la investigación científica, ahora observo que hay un hilo conductor entre su decisión y la mía. Son historias similares, excepto que yo no tenía una perspectiva sobre el futuro de mi carrera. Él era un joven absorto en una nueva era de la genética molecular, todavía no consciente de que los nuevos descubrimientos sobre los genes podían ser explotados con fines comerciales, pudiendo generar consecuencias no deseadas.

La gente tiene derecho a saber

Consideramos que podemos resolver nuestros problemas de salud gracias a los descubrimientos sobre los excepcionales beneficios de una dieta vegetariana. Mi interés en la actualidad es el de informar, educar, dar a conocer esta poderosa información. Esta dicotomía entre dos métodos (reduccionismo vs. holismo) nos dice mucho sobre cómo pensamos acerca de la Ciencia, el planteamiento de hipótesis, la realización de investigaciones, la interpretación de los resultados y la aplicación comercial de esta información.

Después de casi seis décadas, ha aumentado mi entusiasmo por compartir esta información con la gente. Tenemos el sistema de salud más caro del mundo, sin embargo, los beneficios de una dieta vegetariana para la salud no son conocidos, ni son empleados para el cuidado de la salud (su uso en situaciones de enfermedad). Peor aún, esta información tiende a ser silenciada, con poco o ningún interés en una investigación más detallada. Mis investigaciones iniciales estuvieron centradas más en el cáncer que en la nutrición, estudios que estuvieron financiados con fondos públicos ( en lugar de tanta financiación actualmente por parte de la Industria). Por lo tanto, sentía que era mi responsabilidad difundir esta información tanto entre los estudiantes como entre el público en general, ya que ellos habían financiado mi trabajo. Sin embargo, al hacerlo, ciertas personas del Sistema ( de la Ciencia normal) tendían a ignorarla o incluso se oponían, lo que me llevó a que me preguntase a mí mismo cual era la mejor forma de hacer Ciencia, la suya o la mía. Tal era la oposición, incluso a veces de forma poco ética, pero esto me estimuló aún más a seguir mi camino.

Ciencia Real vs. ciencia

Tenemos que ser conscientes de la diferencia entre ciencia y Tecnología. La ciencia observa, y a diferencia de la Tecnología, no hay necesidad de que algunos individuos establezcan el orden del día para avanzar en las agendas de productos y servicios. Las reglas de la ciencia deben aplicarse con la mayor objetividad posible. Esto significa, entre cosas, de que uno puede estar equivocado, que debe debatir sobre las diferentes interpretaciones de los resultados, y ser lo suficientemente audaz para formular hipótesis que vayan en contra del paradigma dominante, y transmitir los resultados a los demás.

Es un hermoso mensaje, a la espera de que sea escuchado. Podemos mejorar nuestra salud mediante la comprensión de la importancia de una nutrición verdaderamente sana. Y la ciencia puede mostrar que así es.

Dr. T. Colin Campbell