viernes, 24 de abril de 2015

Día Internacional de la Tierra: No hay un Plan B para combatir el cambio climático porque no hay un Planeta B

La ONU ha pedido la colaboración de todos para empreder acciones que llevan postergándose 20 años. Hay que redifinir el concepto de progreso sin renunciar al crecimiento, insta
NATURAL


ABC

Hoy, 22 de abril, celebramos el 45 aniversario del Día Internacional de la Tierra. «La progresiva escasez de recursos o la extinción de especies de flora y fauna. Nos precipitamos hacia puntos de inflexión que podrían alterar la forma en que funciona nuestro planeta. Pero ni sabiéndolo hemos cambiado nuestra forma de actuar. Las grandes decisiones que tenemos por delante no corresponden solo a los legisladores y los dirigentes mundiales. El cambio comienza con nosotros. No todos tenemos a nuestro alcance obrar de manera sostenible, pero quienes tenemos esa posibilidad podemos transformar el mundo con simples decisiones, como optar por bombillas de bajo consumo o comprar solo lo que vayamos a consumir», ha manifestado el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon.

Muchos consideran el cambio climático un «problema lejano». Sin embargo, las vidas de comunidades enteras de personas y animales en todo el mundo se están viendo alteradas como consecuencia de los impactos de este fenómeno, advierte la ONU, que considera a 2015 un año clave para «redifinir el concepto de progreso». París acogerá en diciembre una decisiva Cumbre sobre el Cambio Climático (COP21), pues se espera que de ella salga un compromiso vinculante internacional para la reducción de los gases de efecto invernadero a partir de 2020, incluidas las grandes potencias. Hasta esa fecha permanecerá vigente el Protocolo de Kyoto, cuyo aplazamiento se estableció en la Cumbre de Copenhague (2009) y que marcaba un recorte en las emisiones de CO2 del 15% con respecto a lo emitido en 1990.

Mil millones de personas todavía viven con menos de 1,25 dólares diarios, subraya Naciones Unidas. «Uno de los puntos más delicados de la propuesta de tratado es el referente a la negativa por parte de los países en vías de desarrollo de renunciar a su crecimiento económico, pese al coste medioambiental», advierte la organización.

Más de 400.000 personas participaron en La Marcha del Pueblo por el Clima, la más masiva convocada hasta la fecha, en septiembre del año pasado en Nueva York, recuerda la ONU, que estima necesarios losmovimientos de base para marcar la diferencia, dado que «en los últimos 20 años se han hecho varios intentos fallidos para alcanzar un tratado internacional para la reducción de los efectos del cambio climático». Ban Ki-moon, afirmó entonces que no existe un «Plan B» a la hora de combatir el calentamiento global porque no existe un «Planeta B». «Es preciso trabajar para galvanizar la acción», señaló.
España

Como parte de la misión que Naciones Unidas desarrolla para proteger el medio ambiente surgió el Proyecto Canopy, que reforesta los lugares cuyas comunidades más necesitan las masas forestales para mantener sus economías locales. Además, los árboles mitigan las consecuencias negativas del cambio climático (absorbiendo CO2) y proveen de alimento y energía, entre otros recursos, a las personas. Naciones Unidas ha pedido la colaboración ciudadana, a través de donaciones, para conseguir alcanzar los 10 millones de árboles plantados durante el próximo lustro. Diez dólares, por ejemplo, contribuyen a la plantación de diez árboles en áreas tan necesitadas como Haití, Uganda, Brasil, México y Estados Unidos. En los últimos tres años, el Proyecto Canopy ha plantado 1,5 millones de árboles en 18 países.

La iniciativa Plantemos Para el Planeta, auspiciado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, ha reforestado distintas zonas de la Costa del Sol, una de las regiones de Europa que más peligro de desertificación corre, y ha creado espacios para que las personas puedan apreciar y disfrutrar de la belleza de la naturaleza. El Corredor Verde del Mediterráneo comenzó con la restauración de las 340 hectáreas que ocupa el bosque de la Sierra Blanca de Marbella y Ojén (Málaga, Andalucía), una demarcación de especial valor medioambiental ya que se enclava dentro de la Sierra de las Nieves, Reserva de la Biosfera de laUnesco.

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