miércoles, 27 de febrero de 2013

Agua: ¿Para qué?, ¿cuánta?, ¿cómo?

Guillermo Angarita | 2013-02-26 20:18:01.975369 | [0] Comentarios | 121 Lecturas


Linda había estado sufriendo de resequedad en los ojos desde hacía algún tiempo. Todos los días se aplicaba gotas oftálmicas. Un día, vino al Centro ele Estilo de Vida de América, y en pocos días su problema desapareció completamente. ¿Cómo lo logró? Al seguir un programa de tres semanas en el que comenzó a beber más agua. Un generoso consumo de agua resolvió su problema de sequedad.
El agua no solo es efectiva para solucionar un sencillo problema de falta de irrigación ocular, también es una poderosa medicina para un serio padecimiento: las enfermedades de las arterias coronarias. Jackie Chan, de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Loma Linda, descubrió que el agua protege el corazón, según se observó en los participantes de un estudio de salud realizado entre creyentes adventistas. Descubrió que las mujeres del estudio que bebían más agua eran menos propensas a sufrir ataques cardíacos fatales. Corrían un 40% menos de riesgo que los que bebían menos agua. Los hombres que bebían la mayor cantidad de agua registraron un riesgo más bajo de padecer un ataque cardíaco mortal; una reducción de más del 50%.
“Beba suficiente agua para proteger su corazón.”
“Existe una comprobada relación entre el abundante consumo de agua y el buen funcionamiento del aparato cardiovascular. “
El Dr Chan descubrió algo incluso más asombroso: Usted tiene que beber agua para proteger su corazón. En el estudio, los participantes que bebían la mayor cantidad de otras bebidas, como jugo de fruta, bebidas gaseosas, café y té, aumentaban su riesgo de padecer un ataque cardíaco mortal.
De ahí la importancia de beber agua.
El Dr. Schroeder y sus colegas de la Universidad Humboldt de Berlín descubrieron que beber varios vasos de agua diariamente impide que la presión sanguínea baje al ponerse rápidamente en pie. Es más, el Dr. Sannon de la Universidad Vanderbilt descubrió que dos vasos de agua constituyen un tratamiento efectivo para la hipotensión ortostática, una condición en la al ponerse en pie una persona se interrumpe el flujo sanguíneo que irriga la cabeza. Es importante beber suficiente agua para prevenir la hipotensión ortostática.
El Dr. Eigenbrodt, de la Universidad de Carolina del Norte, ha descubierto que las personas con hipotensión ortostática tienen el doble de riesgo de sufrir un paro cardíaco, comparándolos con aquellos a los que no se les baja la presión sanguínea cuando se incorporan luego de estar reclinados. Adoptar un estilo de vida saludable parece una tarea difícil, pero debemos recordar que nuestro Creador desea que hagamos uso de los recursos saludables que él ha provisto.
BEBER, UN ARTE ... ¡Y UNA CIENCIA! 
- Hemos de tomar dos vasos de agua a la temperatura ambiente, por la mañana al levantarnos para estimular el sistema digestivo y combatir el estreñimiento.
- Hay que beber de ocho a diez vasos de agua cada día. Cuando hacemos ejercicio en tiempo caluroso, es necesario beber incluso más.
- Conviene tomar agua purificada o filtrada, y hacerlo entre las comidas. Si queremos tener una digestión óptima no hemos de ingerir líquidos hasta que haya pasado al menos una hora después de cada comida, y tomarla al menos treinta minutos antes de la siguiente.
EL AGUA NOS DA LA VIDA.
El cuerpo humano está compuesto por un 65% a un 70% de agua. El agua es un constituyente indispensable de nuestros tejidos corporales, y resulta esencial en todos los procesos fisiológicos de la digestión y absorción y eliminación de desechos metabólicos no digeribles, así como para el buen funcionamiento del aparato circulatorio.
El agua es el medio de transporte de los nutrientes y de todas las sustancias corporales, y tiene acción directa en la conservación de la temperatura corporal.
Por eso podemos vivir sin comer vanas semanas pero no sobreviviríamos sin beber.
Una pérdida del 10% del agua corporal origina alteraciones graves, y una disminución del 20% puede provocar la muerte. .
Puesto que el organismo humano no posee un mecanismo de almacenamiento hídrico, el agua que perdemos constantemente debe ser restituida por medio de un aporte exterior. .
Por eso el viejo principio de que “para estar sano, lo primero es mucha agua por fuera y mucha agua por dentro”, hoy ha sido avalado plenamente por la ciencia. .
Cada día hemos de ingerir de 1.5 litros a 2 litros de agua, sin olvidar que una cantidad equivalente nos la aportan los alimentos, que en su estado natural contienen una buena cantidad de agua. Por ejemplo, las frutas, verduras y hortalizas contienen como promedio un 80% de agua.

No hay comentarios:

Publicar un comentario