viernes, 13 de marzo de 2015

Ciclismo urbano reclama reconocimiento en la ciudad de los carros

Por: http://www.contrapunto.com/


Las ciclovías caraqueñas son parte del un plan de la Alcaldía de LibertadorContrapunto

Rodar en Caracas a punta de pedal es visto como una actividad dominguera y recreativa. Pero los grupos de ciclistas aspiran a mucho más. Las ciclovías no bastan

Lorena Meléndez G.- Manuel Mijares recuerda que el día que trasladaron el cuerpo de Hugo Chávez, desde el Hospital Militar hasta el Cuartel de la Montaña, se dio cuenta de quemuchos de los que acompañaban el féretro lo hacían abordo de una bicicleta. "Ya varios nos conocíamos y rodábamos desde antes – reconoce – pero fue ahí que nos planteamos esa posibilidad de legitimarla como medio de transporte". Fue así como nació el Movimiento Revolucionario de Ciclistas Urbanos al que pertenece y que se ha convertido en uno de los grupos más representativos de la movida de ciudadanos que insisten en que andar en este vehículo deje de ser considerado una extravagancia o un deporte.

Pero cuando el grupo de Mijares vio luz, ya el camino de la discusión sobre el ciclismo en la ciudad lo habían abierto otros equipos. Bicimamis Venezuela se conformó en 2011 "en pro del empoderamiento de la mujer a través del uso de la bicicleta como medio de transporte", mientras que Bici-Aventuras Caracas incentiva desde 2012 los paseos que se hacen en dos ruedas. Y así, una decena de organizaciones persigue la idea de que buena parte de la ciudad pueda moverse a pedal y no solo con gasolina.



Foto: José Rivera

En menos de cuatro años, los ciclistas han sabido cosechar una serie de logros que quizás, años atrás, hubiesen sido impensables en la ciudad de los carros. Un estudio de la Cámara Fabricantes Venezolanos de Productos Automotores (Favenpa), de 2012, señaló que en la capital venezolana, que solo tiene 1,1% del total del territorio nacional, se concentra más de37% del parque automotor del país. En 2013, desde Primero Justicia, se denunció que de cada 10 vehículos que circulan en esta urbe, solo dos son del transporte público. Por eso, los que van en bicicleta se sienten satisfechos al poder conducir en ciclovías de nueva data, al ver que desde las alcaldías se interesan por su hacer y, sobre todo, al saber que su mensaje se expande, aunque no con la rapidez que desearían.

"Hemos organizado dos eventos de ciclistas urbanos nacionales, cuatro rodadas masivas anuales y el 14 de diciembre haremos la segunda celebración del Día Nacional de la Bicicleta", resume Juli Estrada, de Bicimamis, a quien también le contenta que andar en dos ruedas ya sea visto como una alternativa de negocio. En Caracas, hay dos empresas de mensajería – Bici Entrega y Eco Delivery - que solo transportan encomiendas a pedal.



Foto: José Rivera

Otros ven como ganancia la materialización de alianzas con entes del Estado. El Ministerio del Turismo, la Alcaldía Metropolitana y la Alcaldía de Caracas han promovido rodadas durante los fines de semana. El último despacho lleva adelante un controvertido plan de ciclovías que tiene como detractores a conductores, vecinos, peatones y, en ocasiones, hasta a los mismos ciclistas. Pero a pesar del embrollo, los pedalistas agradecen que las banderas políticas desciendan en pro de sus iniciativas. "Esto trasciende el partidismo y comienza a ser una política con "p" mayúscula, porque se han dado cuenta de que la bici es una de las cosas que debe empezar a pasar en una ciudad que está congestionada por el tráfico", comenta Luis Calderón, de Bici-Aventura.

Polémica y desatinos

Cuando hace dos años se inició la construcción de la ciclovía que une a Bello Monte y Los Chaguaramos, los vecinos fueron los primeros en protestar. En aquel entonces, dijeron que la calzada necesitaba, más bien, una ampliación para eliminar las colas de automóviles. Hoy, la soledad que se ve en el canal exclusivo para los ciclistas durante los días de semana, frente al intenso tráfico automotor que la bordea en horas pico, parece darles la razón.



Calderón, en este caso, responde que la idea es que la gente se baje de su carro y comience a andar en bicicleta a diario. "Mi opinión es que las personas tenemos que empezar agregarle costos al uso del carro. Si la prioridad es el ambiente y la salud, hay que decir que el carro es un problema de salud pública por la cantidad de muertes que se producen en los accidentes de tránsito. Hay que pensar un poco en cuánto nos cuesta el carro a nivel personal", apunta el biciactivista quien también hace referencia a la relación entre las ciudades con alto desarrollo sostenible y la potenciación de la bicicleta como vehículo de transporte, la cual fue objeto de un estudio emprendido por el Banco Interamericano de Desarrollo en varias urbes de Latinoamérica y El Caribe durante 2013. Venezuela no fue parte de la muestra.

La visión de Mijares es menos radical en este aspecto. "Creemos que las ciclovías son aporte a las personas que andan en bicicleta, pero la solución no es llenar toda el espacio con ciclovías, porque nosotros tenemos el mismo derecho que tienen las motos y los carros a utilizar la calzada", comenta.



Foto: José Rivera

En Candelaria, la actual construcción de un carril para bicicletas ha desatado las críticas transeúntes, dirigentes comunales y hasta de los mismos ciclistas. Calderón, Estrada y Mijares, están de acuerdo en que estas soluciones no resten espacio a los peatones, tal como sucede en el tramo que une Los Caobos y la avenida Bolívar, donde se restó espacio a la acera. "La idea es hacer una ciudad más humana (...) ese trecho en específico está muy mal planificado y no va a ayudar al ciclismo urbano en sí", sostiene Mijares.

Rodar seguros

El estudio del Banco Interamericano de Desarrollo sobre el uso de las bicicletas en ciudades de la región tiene un apartado sobre seguridad. En las urbes, los ciclistas tienen miedo a ser arrollados por los carros por no contar con las vías adecuadas para rodar, pero también temen que puedan asaltarlos y quitarles su medio de transporte. Desde los grupos que funcionan en Caracas, el mensaje es vencer el pavor a salir por la inseguridad.



Foto: José Rivera

"Hay que analizar el macro de la situación, no podemos controlar la seguridad porque eso le compete al Estado, así que, o salimos a cambiar eso o nos quedamos esperando que alguien más lo haga (...) Cuando ocupamos el espacio público, estamos alejando la inseguridad", comenta Calderón, a quien en más de tres años de rodadas nocturnas, lo asaltaron una vez para quitarle la cartera. Advierte, a raíz de esa experiencia, que es mejor andar con modelos de bicicleta e implementos que no llamen la atención.

En Caracas también preocupa el irrespeto contra los ciclistas. "Hay violencia en el tráfico, pero una vez que te enfrentas a él no es tan grave como lo han hecho ver. Hay desorden, los motorizados pasan como les da la gana y los vehículos grandes están empeñados en que las bicicletas sigan siendo invisibles", afirma Estrada, para quien el estado de la vialidad – huecos, desniveles, alcantarillas abiertas - afecta más la rodada del ciclista que la inseguridad personal.

Hay iniciativas que ayudan a que las andanzas en este vehículo estén menos propensas a accidentes y a que su reparación sea más accesible para quienes viven en las barriadas. El Movimiento Revolucionario de Ciclistas Urbanos puso en marcha dos programas para acercar a la comunidad a transportarse a pedal, tal como lo hacen los más jóvenes, los que todavía no se han comprado una moto. Con la biciescuela, acudieron a zonas populares de Libertador para enseñar a sus pobladores a manejarla en la calle de acuerdo a las normas del tránsito. Con el bicitaller, en tanto, ofrecieron herramientas para que los dueños de las bicicletas aprendieran a arreglarlas sin tener que acudir y pagar a un especialista. "No podemos ser víctimas del capital", añade Mijares.



Foto: José Rivera

Lo que falta

Las conquistas de los ciclistas en los últimos años han sido amplias, pero todos coinciden en que todavía el ciudadano promedio no ve a la bicicleta como un medio de transporte más. "Nos falta que los entes gubernamentales nos dejen de ver como hippies cuando las realidades son distintas. Yo trabajo en una embajada aquí hay abogados, ingenieros, médicos que van al trabajo en bici, pero todavía es visto como una opción extravagante", dice Estrada. "Aunque se hagan ciclovías, aunque se hagan eventos y recibamos apoyos de ciertos entes, hace falta que los otros usuarios nos vean así, como conductores, y no solo desde el punto de vista deportivo. Hay que ver la importancia de la bicicleta como una solución al tráfico y eso no se puede hacer levantando más elevados o dándole más cancha al carro", sentencia el miembro del Movimiento Revolucionario.

Pero más allá de los carriles de bicicleta, hay una exigencia que consideran crucial para que la población pueda andar en dos ruedas: la disponibilidad de estacionamientos. Hasta ahora, el único avance que se ha conseguido al respecto ha sido la promesa de un espacio para 40 bicicletas que se habilitará en el parqueadero norte del Parque del Este. Pero más allá de esta facilidad, ir al trabajo o desarrollar una rutina de vida que tenga como medio de transporte principal a la bicicleta será poco probable si en el desarrollo de infraestructuras no se le toma en cuenta.

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