miércoles, 19 de febrero de 2014

CRÓNICA DE UNA INVASIÓN ANUNCIADA: EL PEZ LEÓN EN VENEZUELA.

Edición Nro 03 Revista Río Verde
Artículo de Oscar Lasso-Alcalá, Juan Posada. Con fotografías de Gaby Carías y Alexis Golding.
Fotografía expuesta: Gaby Carías.


Su hábitat natural son los océanos Índico y Pacífico pero encontraron en el Caribe un hogar acogedor que no planean abandonar; incluso aunque el costo sea acabar, sin siquiera proponérselo, con los nativos de nuestras aguas.

…La tenencia de mascotas ha sido un rasgo muy común y hasta familiar en nuestra sociedad, especialmente la actual. ¿Quién no ha tenido o tiene alguna? Entre estas, porsupuesto se encuentran los peces. Muchos hemos sido seducidos por sus brillantes colores o su peculiar comportamiento al alimentarlos o cuidarlos. Esta actividad, conocida como acuarismo o acuariofilia, produce una sensación de placer y relajación para muchas personas. Otras se han convertido en verdaderos apasionados y hasta fanáticos. Sin embargo, este pasatiempo, aparentemente inofensivo, trae consigo un gran riesgo: la introducción de especies exóticas en espacios naturales. Sí, muchas veces cuando los peces adquieren un gran tamaño, o su comportamiento no es el adecuado y se torna agresivo o se come a otros peces del acuario, sus dueños se cansan, los extraen del acuario y los liberan de forma intencional en cuerpos de agua naturales. También, muchas otras veces, esta liberación sucede de forma accidental por eventos naturales como lluvias torrenciales, huracanes, terremotos, etc. En ambos casos, y cuando las condiciones son favorables, las introducciones de estas especies exóticas (especies trasladadas fuera de su área de distribución natural por el hombre), constituyen la segunda causa de pérdida de especies nativas (biodiversidad), después de la destrucción y alteración de los hábitat donde éstas viven. Así mismo, estas introducciones pueden producir otros efectos negativos sobre el ecosistema, las actividades económicas y hasta directamente para la salud humana.

Un caso de introducción de especies muy reciente y alarmante, por la rapidez con que ha sucedido y el impacto que va a causar, es el del pez león (Pterois volitans). Esta es una de las especies de peces ornamentales marinos más conocida y comercializada en el mundo entero, debido a sus llamativos colores, forma del cuerpo, lo ornamentado de sus aletas con apariencia de abanico, su talla moderada (hasta los 40 cm de longitud total), adaptabilidad al cautiverio, comportamiento aparentemente tranquilo y longevidad (hasta 10 años).

El pez león pertenece a la familia Scorpaenidae o los llamados peces escorpión y peces piedra, conocidos en Venezuela como peces sapos o sapos chaznetes. Su área de distribución natural se encuentra en diferentes regiones de los océanos Índico y Pacífico. Desde allí ha sido capturada y trasladada a diferentes partes del mundo para ser comercializada. Uno de estos lugares es el estado de Florida (EE.UU.), que constituye uno de los principales centros de acopio y distribución de especies ornamentales y mascotas en el mundo...

El pez león es un majestuoso pez, un viajero sin pasaporte, un invasor que llegó para quedarse. Ahora debemos aprender a manejar y vivir con este problema. Sin duda, ya se están dando los primeros pasos, pero hay que seguir trabajando, aun queda mucho camino por recorrer.

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